15/3/14

Epicuro el libertador


Epicuro el libertador es un texto de escasa extensión pero sin duda aclaratorio, eficaz y directo. La síntesis de Carlos Garcia Gual, al igual que en "Simbología de la mitología griega", da un paso más allá del simple hecho de ser un tema extraído de una enciclopedia de historia de la filosofía.
Con un sentido de la justicia hacia un hombre, un estilo de vida, clasificado y condenado por su nombre, designación y seguidores, los epicúreos parecían condenados a ser la bacanal de excesos simplemente físicos, reducido a la orgía continua, con los escasos descansos para la gula y la embriaguez.
Nada más lejos de la realidad, Epicuro, el defensor del placer como síntesis de nuestra existencia, en el que participa del término virtud al igual que Aristóteles, en todos los aspectos de la vida, cultiva el aspecto intelectual tanto o más que el físico. Con un movimiento escandalosamente inteligente se quita de encima el problema de la superstición cautivada bajo el manto de la religión en el hecho de que a los dioses no les importamos lo más mínimo, con lo cual,  ¿quienes somos nosotros para preocuparnos de estos seres superiores?.
Un texto apoyado en relaciones con otros filósofos, tanto anteriores como posteriores, que defensores o detractores de diversos aspectos epicúreos, así como reseñas personales de la vida del autor que nos acercan un poco a un estilo de vida que predicaba y practicaba.
Libro muy atractivo para diversas lecturas apoyado en la contundente sabiduría del profesor García Gual. 

31/12/12

"Nada es inamovible" (IIWW)

 
William Shirer (1904-1993). Periodista norteamericano (Chicago), quien como corresponsal internacional fue testigo del proceso de alzamiento del nacionalsocialismo, de la segunda guerra mundial, de la formación de las Naciones Unidas, y caminó por los escombros de la resurrección de aquella Alemania.
 
Independientemente de que el señor Shirer fuera o no un periodista excepcional, se encuentra aquí por otros motivos. Con apenas treinta y pocos años fue testigo del auge de una Alemania derrotada pero rencorosa y capaz. Una de las características esenciales del desarrollo del "Diario de Berlín" fue la pasividad principalmente motivada por escasez de motivos de los distintos países con capacidad de reacción. Cierto es que el momento de fluidez de la información nada tenía que ver con la que estamos viviendo actualmente, sin embargo los movimientos fueron en cualquier caso claros y dirigidos.
 
Siempre han sido los distintos intereseres respectivos los que han movido cualquier tipo de reacción. Ya sea la decisión de Estados Unidos de entrar en la guerra contra Alemania, es decir, la amenaza de una competencia real, como la ambigüedad siempre patente de Francia, con la máscara del arlequín que igual sonríe y se enfada ante los aliados y el eje por igual.
 
¿Qué manifiesto más claro que la formación de las Naciones Unidas como medio para que no se volviese a repetir un tipo de alzamiento como el de Alemania?. Cierto es que menos es nada, pero como puede estar patente una igualdad cuando ya nació con un voto de veto para los cinco países decisivos de la destrucción del nazismo y creación de la nueva sociedad?. El tiempo pasa y finalmente lo que parecía justo, no deja de ser un arma discriminatoria para dichos países y sus aliados: Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Rusia y China (http://www.un.org/es/sc/meetings/voting.shtml). ¿No se comienzan guerras y posteriormente se envían a los ejércitos de los cascos azules para "la reconstrucción"?
 
Dicha formación y ese éxito subjetivo aparece como un éxtasis religioso en "Regreso a Berlín", coincidiendo la destrucción de Berlín, el suicidio de Hitler y la creación de la carta de Naciones Unidas ya con las controversías que conllevarían a la guerra fría y las distintos posicionamientos.
 
Muchas por no decir todas las mentes clarividentes defienden la importancia y el peso de la historia para saber leer entre líneas y en casos excepcionales aprender y redirigir, pues nada persiste desde siempre y nada lo hará.

27/11/11

La insoportable levedad del ser, veinte años después


La insoportable levedad del ser fue el primer libro de Milan Kundera que leí. No contaba con más de diecisiete años y caí al abismo por un empujón de otro acólito del checo. Me pareció mágico, y una vez situado históricamente en la Bohemia invadida por los soviéticos, con las consecuentes censuras hasta su exilio, le hicieron idílico.
Es extraño que tras leer todos sus libros, el único que he releído ha sido La inmortalidad, otro de mis favoritos, pero la insoportable tiene ese sabor entrañable y virginal que inconscientemente decidí no repetir.
Ahora y tras un amago, cuanto menos raro, en la elección de los libros por leer, me lancé con La insoportable levedad del ser.
Tiempo record de lectura. Kundera te pasea por la estructura de los detalles. Acontecimiento cotidianos sencillos pero llenos de significado, como la propia vida, es la perfección de los detalles. Esas pausas en las que explica el peso de un gesto, de una palabra, y sobre todo esa simbiosis en los que un detalle significa para los amantes su esencia y su contraria.
Tomás y Teresa, una relación que surge de la casualidad (6) y del momento, sin embargo no es un sine qua non. Tomás y sus amantes, una relación causada por un trauma que le da y le quita la tranquilidad de vivir, le transporta de la levedad al peso insoportable de la responsabilidad. Tomás y Sabina, dos estilos de vida que se complementan en la ausencia del compromiso bajo el manto de la amistad, el sexo y el arte. Franz y Sabina, amantes divergentes. Franz y Marie-Claude, la compasión del matrimonio, el impacto de no entender una reacción.
Todos comparten una base de incapacidad para con su propia libertad, ni la soledad ni hipotecar su libertad, aderezado con un salteado de vidas cruzadas.
No sobra nada, no falta nada. Es un viaje de la mente de un personaje a otro, de una situación embarazosa a otra incomprensible, del olvido al subconsciente, es una maravilla de apenas trescientas hojas, donde Kundera plasma su madurez. Personalmente la catalogo como su obra cumbre, se que es subjetivo y apoyado en ese virginal paso de una lectura madura en el océano de la adolescencia. Será mi escritor favorito para siempre.
Ha sido como tomar un café con el maestro veinte años después.

27/7/11

Dublinesca


Dublinesca es la última novela de Enrique Vila-Matas y la primera que leo de este estupendo escritor.
La apuesta del señor Vila-Matas es tan atrevida como arriesgada. Me considero un lector elitista e intolerante y he caído en un tipo de novela de igual calco.
Joyce y su obra cumbre es tachada una y otra vez de imposible, aburrida e incomprensible. Enrique lo primero que hace es alzarla, que se vea bien el estandarte. Por otro lado dice una amiga escritora que lo que le gusta escribir no son grandes acontecimientos ni enrevesados argumentos, simplemente acciones simples del día a día, y me trajo su recuerdo a la memoria el simple hecho de que Vila-Matas organiza en su novela un viaje a Dublín, la búsqueda de acompañantes, las causas de esta decisión (permítaseme decir que es, como casi todo lo que ocurre en la vida cotidiana, una pura casualidad o causalidad, buscando escapar en un momento dado de una presión del momento).
Personalmente considero escritor a aquel que no solamente es capaz de argumentar una historia mejor o peor, sino aquel que en sus intersticios del argumento analiza y desquicia a sus personajes con pensamientos y recuerdos que bien podríamos tener cualquiera de nosotros, y un poco más en el que en la misma novela otros personajes o incluso estos primeros son capaces, según su situación, de expresar la contraria.
Para la lectura de esta novela se hace casi imprescindible haber leído a Joyce, e incluso, y por esto me molesto, conocer Dublín.
¿Quién soy yo para considerar al señor Vila-Matas escritor a día de hoy cuando lo lleva siendo toda su vida?, cierto, pero es mi debut con él.

21/5/11

Seis sospechosos

La casualidad y nada más que eso, pero con nombre de mujer, me ha llevado a coincidir en este año con dos autores indios. El primero de ellos y muy recomendable es "Tigre blanco" de Aravind Adiga, una carrera despiadada por escapar de las clases más bajas de la sociedad. Siempre tomando como referencia el consumismo occidental, donde la línea entre el bienestar y el regodeo es muy difícil de definir. Una trama inteligente y de supervivencia en la que el protagonista es totalmente consciente del origen de donde proviene y los medios de que dispone para poder ascender sin ser visto.

Posteriormente me pusieron en manos una trama policíaca sobre un asesinato a un despiadado político corrupto, con seis sospechosos con sus contundentes razones y las vidas cruzadas entre estos... ¿qué más se puede pedir?, una prosa de lectura fácil y rápida que busca adentrarnos dentro de la vida y conciencia de los personajes. Siempre y como telón de fondo la corrupción y las dificultades para poder ser considerado como persona, ya que una y otra vez se vulneran los derechos fundamentales y en donde el dinero lo puede todo. El libro se posiciona del lado de los seis sospechosos quienes con una vida de lo más peculiar acaban coincidiendo en una intención.

30/7/10

Murakami, again


El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas.
Cierto.
Los primeros compases de este libro simulan ser una novela de tinte fantástico. Parece mentira que después de haber leído todo Murakami, haya caído en semejante trampa. Nada más lejos de la realidad. Todo perfectamente hilvanado, cada detalle explicado, conviertiéndose en una vuelta de seda más de la araña que te atrapa y te obliga a permanecer más atento a la lectura.
Lo que sitúa a Murakami en mi podio de escritores, junto con Kundera y otros dioses capaces de crear vida, es la facilidad con la que percibe situaciones en las que en un momento determinado, y no sabes cuando, decora el momento con una pincelada de fantasía, pero que ha entrado de forma tan sutil y creíble que te hace levantar la cabeza del libro para buscar esa maravilla a tu alrededor.
El fin del mundo y su tautología es un desarrollo en paralelo de una misma mente, por un lado junto con su homónimo físico, el cuerpo, y por otro, junto con su homónimo psíquico, su sombra/corazón. A su alrededor personajes como el viejo coronel y sus sabios consejos, la atenta mirada del guardián, la bibliotecaria sin corazón, las bestias que mueren en invierno, los inventos del profesor, la ropa interior rosita de la gordita adolescente y su descaro ante la vida, y muchos más....
Me da la sensación de que este libro comenzó a escribirse como un divertimento, más allá de contratos de compromiso editorial u otras presiones externas. Se percibe en su estilo relajado y detallista, con un desarrollo preciso y caprichoso.
Me quedan escasas hojas para acabarlo y sin embargo, lo cierro, lo contemplo y se que volveré sobre él, que seré capaz de volver a disfrutarlo incluso más que en esta primera lectura.
Altamente recomendable.

9/6/10

El duelo de Joseph Conrad

No soy admirador de Joseph Conrad, o no consigo entenderlo. Cada vez que me he acercado a sus obras ha sido con bastante escepticismo y siempre con una equis que me marcaba el origen. Dejando a un lado Muerte en Venecia, que no me parece sino un mero entretenimiento del que conseguí obtener un valor importante a raíz de su versión operística, tanto El corazón en las tinieblas como El duelo, son metas de dos películas que me fascinaron.
Después de disfrutar una y otra vez de Apocalypse Now y Los duelistas, esa incertidumbre intelectual me llevó a la búsqueda del origen mismo de sendas películas, esa idea primigenia. En ninguno de los dos casos conseguí encontrarlas. Es cierto que me sentí transportado a cada época, pero nada más. Tal vez no sepa leer a Joseph Conrad.
Sí que he podido definir de forma más clara, esa diferencia, o tal vez una de tantas, que conforman la diferencia entre escritores clásicos y contemporáneos. En El duelo la trama transcurre en el mundo exterior, pero se analiza principalmente y de forma lenta e intensa su impacto en los sentimientos y el intelecto de sus personajes, mientras que en la siguiente novela con la que estoy ahora, Pudor, todo ocurre por y para el exterior, en tercera persona, de forma rápida, espontánea y trivial.
Grazie J.C.