23/8/06

Iván Sergueyevich Turgueniév

La novela rusa del siglo XIX se caracteriza principalmente por su carácter psicológico y más explícitamente por situar a determinados personajes en situaciones límites, o tan violentas y extrañas que nos produce cierto agobio el mero hecho de pensar que por un momento podríamos estar en la piel de dichos personajes.

Iván Sergueyevich Turgueniév formaba cada perfil de sus protagonistas a partir de personas de su entorno, hasta tal punto que al lado de cada nombre de los personajes de la novela incluía la inicial que le remitía a la persona, y a partir de ahí moldeaba el aspecto físico y el psicológico dependiendo de la empatía mutua.

La mayoría de los escritores rusos de esta época utilizaban sus obras para dibujar el cuadro social existente en la época, algunos otros, como es el caso de Turgueniév lo utilizaron también para incluir no un discurso político, sino una confrontación de ideas políticas en el cuadrilátero de la dialéctica, en la que en ocasiones proyectaba su alter ego y entraba en los salones de Baden para discutir acerca de la situación política, o si veía que la causa estaba de por sí perdida, para simplemente callar y observar.

El delito que cometió Iván en vida fue principalmente nacer en una familia noble en una época donde los epicentros revolucionarios emergían como solución a muchos de los problemas presentes, como cúspide el tema agrícola y las siempre difíciles reformas.

Sus ideas liberales chocaron por un lado con los intereses propios de los miembros de su propia condición, y por otro se convirtió a vistas de aquellos liberales no nobles en un burguesito que jugaba a ser revolucionario, pero siempre de forma subversiva e inactiva, lo que le aseguró las críticas y el enemigo común del ambiente en el que intentaba evolucionar.
La crítica se cebo principalmente con su obra “Padres e hijos”, por el motivo previamente expuesto, sin embargo esa novela corta sería más bien el prólogo de cualquier obra suya importante, pues en ella únicamente existe un retrato de la sociedad que observaba, sin ninguna intención ni motivo. “Humo” es no sólo un paso más, es el momento en el que el hombre culto, respetuoso y con férreos principios en sus complicadas ideas para su tiempo, aparta su capa y toma la pluma.
Hasta tal punto fue así que incluso el magnifico y a la vez terrible Dostoievski no dudo en acudir a Baden y en una visita de una hora insultar su obra, su persona y por supuesto sus ideas antirrusas. Iván permaneció como el caballero que era.
De los ocho años que pasó en Baden, Turgueniév recordó principalmente este incidente que trajo otras consecuencias desagradables bajo la forma de intercambio de cartas bastante lóbregas. Ambos escritores se volvieron a encontrar en dos ocasiones, pero fueron incapaces de restablecer la amistad; el intercambio epistolar quedó interrumpido.

Turgeniév era un hombre de mente abierta y crítica que estudió en Alemania y que conocía perfectamente el mundo occidental. Definía a Rusia como parte de Occidente y por lo tanto esta debía proyectarse hacia allí. Lucho contra una sociedad rusa en la que se creía invencible y única, siendo un parcheado de instrumentos e ideologías occidentales, a la vez que sin sentido.
Un ejemplo muy claro podemos tomarlo ya sea de los nihilistas de “Padres e hijos”, que todo lo criticaban y todo lo destruían, con la intención de reconstruir algo nuevo que salvase sus críticas, o también la foto de Baden, en un momento en el que era cuna de la aristocracia y la burguesía, con sus casinos, sus hoteles y sus balnearios, en cuyos salones se reunían jóvenes universitarios que se creían invulnerables y se basaban nada más que en una lucha dialéctica, incluso defendían la no necesidad de estudios, siendo suficiente con ser un diamanta en bruto, como se los llamaban. Un rasgo bastante ridículo de esta alta sociedad rusa era le intercalación de frases en otros idiomas y las conversaciones en un “francés ruso”…, bastante patético.
Todo esto lo criticaba Turgueniév, hacía apología de una Rusia que debería crearse a si misma y tomar aquello que le sería útil tanto de la ideología como de los nuevos inventos de la época de sus vecinos occidentales y sobretodo potenciar el alcance de lo ruso, pero no del pueblo, sino de aquellos que eran capaces, de las altas inteligencias.

Iván tuvo una vida propia de cualquiera de los personajes de sus novelas, siendo inteligente y culto se sintió arrastrado por una relación tormentosa con una artista por medio Europa. Sin contar con medios de comunicación, sus enemigos hacían uso de ellos para criticarle y publicar cartas dirigidas Turgueniév pero sin ningún destinatario en concreto.

Bakunin fue arrestado en un determinado momento por sus ideas excéntricas y teniendo entre sus documentos ciertas anotaciones al respecto de Turgueniév, relacionaron a ambos, e incluso Bakunin creo ciertas injurias contra Iván que acabó por desplazarlo de la vida social del momento.

En ciertos momentos su obra se asemeja a un conglomerado entre el romanticismo de Goethe, en relación a los amores imposibles, la soledad del personaje, el derrumbamiento de los ideales y de la propia realidad en el último instante y de boca de la querida amante que le promete y le exige imposibles, y la novela propia de época, con los distintos personajes que frecuentaban los salones y las calles, desde el aristócrata pobre pero aparente, la dama imposible, fría y calculadora, el intelectual que sabiendo calla y un grupo maravilloso de creadores de humo, que solo hablan y hablan.
Turgeniév conoce en cada momento la impresión que nos producen sus personajes y cómo en mucha ocasiones, tras darnos unos pequeños rasgos al respecto o algún tipo de comentario o acción, incluye un paréntesis y nos cuenta la historia que marca la vida del personaje, acto seguido moldeamos la idea inicial del personaje y nos arrastra tras de su pluma hacia el odio o la admiración para con el personaje en cuestión.
También gusta de llevarnos hasta el precipicio y en muchos casos nos salva o incluso nos empuja junto con el miembro en cuestión que le toque caer: Grigori M. Litvínov reencuentra a su amor Irina, quien le dejó por una vida acomodada, de nuevo le promete la vida y le pide que le perdone, todo está hecho, se va a escapar de la alta sociedad con nuestro héroe, cuando en una nota terrible se muestra como suya pero incapaz de cambiar de vida. Previamente Litvínov había dejado a su prometida, la personalización del amor, la sencillez y la dedicación… terribles vuelcos del corazón.
Humo es el humo de los salones de Baden y de todos aquellos en los que se discuten asuntos banales pretendiendo ser fundamentales, humo es el tren que llega y humo es el tren que abandona el andén.
Humo es el romanticismo del reencuentro apasionado y admirable entre Tatiana y Litvínov, pincelada personal y distorsionada del romanticismo, Humo es la condena de la princesa Irina. Humo es el retrato de una Rusia con miedo a verse a sí misma, Turgueniév expuso su visión y los primeros rasgos de una posible solución.
Iván Sergueyevich Turgueniév como clásico..., eterno.

14/7/06

La ceguera de Galileo



Cuando John Milton visitó a Galileo en la apartada casa de Arcetri, este aún no había perdido la vista. El inicial cruce de miradas fue un punto de inflexión en la historia de la humanidad.
Galileo se encontraba confinado por el Santo Oficio, quien le invitó a cesar en sus estudios, recibiendo únicamente las visitas autorizadas por el delegado papal. Sus investigaciones no se limitaban a aportar leña a la hoguera de la batalla entre la religión y la ciencia, propia del renacimiento, sus intenciones se basaban en el método científico y particularmente en la defensa de los principios copernicanos, lo que le dio la oportunidad de compadecer ante el tribunal de la Inquisición allá por el año de 1616.

Milton recorrió Europa entre 1638-1639 principalmente Italia, cuna del pensamiento moderno. Londres contaba con un estrecho marco de maniobra intelectual. En sus primeros años de formación, en los cuales la mente crece de forma flexible e incansable, sus principales intenciones fueron hacia la iglesia.
En 1629 se graduó en artes donde tres años después fue profesor. Su padre, figura inseparable, tanto en cuerpo como en alma, de profesión abogado con una reputación aceptable, observó la capacidad intelectual de su hijo al que evitó presionar para que decidiese su camino de forma clara y contundente. Mientras tanto Milton trabajó perseverante estudiando a los clásicos, de tal forma de su actividad creativa dio como resultado sus primeras composiciones poéticas.

Galileo había muerto cuando Milton consiguió escribir sus impresiones respecto a su encuentro: “...allí encontré y visité al famoso Galileo, envejecido, prisionero de la Inquisición por pensar sobre astronomía de modo distinto al de los franciscanos y dominicos.” (Areopagitica).
De vuelta en Inglaterra Milton se dedicó a la enseñanza privada.
Algo había despertado en su interior.
Políticamente surgió en estos años el movimiento republicano, el compromiso de Milton fue activo desde el primer momento, por medio de folletos propagandísticos (1641). Ocho años después este movimiento se vuelve realidad y Milton pasa a ocupar el cargo de secretario del nuevo Consejo de Estado.

Ambos se miraron fijamente. Galileo con expresión tranquila y segura. No era en una batalla donde estaba. Defendía sus investigaciones, aquellas que le habían llevado durante noches enteras a contemplar por el telescopio las manchas y las rotaciones solares, aquel secreto astral que tan a la vista estaba que no tuvo más remedio que afirmarlo.
Pero le costó la vista. Quedó ciego. Ciego para ver un mundo que lo miraría aterrorizado, ciego para ver como aquellos tapaban sus oídos ante sus palabras. Palabras tan claras que su recompensa fue el aislamiento en una jaula de oro florentina.

La mirada de Milton era joven, impaciente y ávida de conocimiento y búsqueda de cualquier pista que le ayudase a construir sobre unos pilares de cultura clásica inquebrantables una verdad suficiente para su razón.
También quedó ciego. En su etapa de folletista del nuevo régimen su vista le abandonó. Comenzó a colaborar con Andrew Marwell, quien también le ayudaría en su Poema.
Fue en 1952.
Pero cuando realmente quedó ciego fue cuando en su mente comenzó a tomar forma el Poema, cuando su romanticismo supo que debería continuar su propio camino, este pasaba por cualquier tipo sistema, y como sufriría posteriormente, de cualquier religión.
Caminaba, caminaba a un ritmo constante y contundente. Sus folletos reformistas hablaban sobre educación, divorcio, libertad de prensa, sobre los derechos de la monarquía... Se cubrió de unas vestimentas que le identificarían perfectamente años después, cuando el cielo tornó negro y las tormentas tronaron su nombre: 1660 la restauración.
Nunca supo que hubiera sido lo mejor, si su condena a muerte, o haber seguido caminando oculto, ciego, mudo y marcado, al igual que hiciera Galileo. Pero él no había acabado de dar su golpe sobre la mesa. Su mirada no era como aquella de Galileo, esta continuaba estando incompleta, aunque ya de blancas pupilas.

Su gesto cambió en 1663, cuando escribió todo lo que tenía que decir al mundo. Cuando sus versos manaban una fuerza cuya rima golpeaba con la contundencia del significado de sus palabras, y del sentido de sus frases.
Sabía que se había condenado.
Se volvió extremista en su ceguera de ver el mundo. El absolutismo de la iglesia anglicana le llevó al Presbiterianismo, pero como estos no aceptaban su visión del divorcio se paso a tierra de nadie, un campo independiente, o como él mismo se definiría: “John Milton, inglés a todas las iglesias”.
Políticamente sus ideales comenzaron con la reinante monarquía constitucional para pasarse al parlamentarismo republicano y finalmente a una “dictadura”, defendiendo la libertad, si, pero no era en ningún caso un demócrata, pues al igual que hiciese Platón en su República, la libertad sería únicamente para los sabios y los buenos, es decir un aristócrata, el gobierno de los mejores.
La Restauración le encontró clamando al cielo y a la tierra, idealista e independiente sin ninguna política práctica.
Fue enterrado con su padre en St. Gilles, Londres.

Galileo y Milton chocaron contra una ingente estructura, tan alta como la catedral de San Pedro y tan antigua como su Dios. ¿Qué les condenó?
Concilio de Hipona. 393. La iglesia eligió este año para decidir el canon o lista oficial que estructuraría la Biblia, es decir, el Antiguo y el Nuevo Testamento. Previamente, se habían propuesto una lista con aquellos libros que tenían alguna posibilidad de aparecer en el índice de la Biblia, el libro sagrado cuyo mito llegaría hasta la misma pluma de Dios. El Papa Dámaso I en 363 y las actas del Concilio de Laodicea (363) enumerarían los candidatos.

La deliberación fue larga, pero siempre con las pautas que la Iglesia Católica tenía en mente, primero para conservar el poder delegado por Dios, al igual que el Dei Gratia de los reyes de las monarquías absolutas, y en segundo lugar, con la intención de ajustar más el yugo al pueblo ignorante y sometido, y especialmente a la mujer. Aquella criatura inferior que hasta el siglo XIX no le fue otorgada el alma. Sin embargo el golpe de efecto de la Iglesia fue muy certero, pues su maniobra consistió en atraerse bajo su manto y con la palabra del miedo a aquellos que estaban sometidos.

Ya la confección del primer Testamento se produjo por la voluntad del Señor, bajo la voz de un eclesiástico, Ireneo de Lyon, en los inicios del 185, en su obra Adversus Haereses.
Los cuatro puntos cardinales, los cuatro vientos o los cuatro animales, custodios del trono de Dios, propios de la iconoclasta cristiana: el hombre, el león, el toro y el águila conformarían el número de los evangelios que comprenderían la base canónica, pues “no es posible que puedan ser ni más ni menos de cuatro”.
En cualquier caso católicos, protestantes y ortodoxos coinciden en el canon del Nuevo Testamento.
Muchos son los libros que se quedaron fuera, ocultos: apócrifos.
Todos, y sobretodo el Evangelio de Judas. En copto. Judas, el traidor, su evangelio utilizado por una secta gnóstica.
Siendo uno de los apóstoles de Jesús de Nazaret, lo siguió hasta la hoy castigada Palestina, y según los Evangelios, fue aquel traidor que por medio de un beso descubrió a su mentor. Por treinta denarios, trató de devolverlos, una simbología sin retorno. Tras la negativa de los sacerdotes a aceptar ese dinero los arrojó tal como había arrojado su alma y se suicidó ahorcándose, sabiendo y anunciando la resurrección. Pero su evangelio no está entre los elegidos.

La multitud de teorías que arropan las historia de los evangelios es muy extensa y ambigua.
Tratando de escapar de la especulación, los estudiosos tienen una teoría comúnmente consensuada obtenidas por el enfrentamiento de los libros. (Teoría de las dos fuentes).
El evangelio de Marcos es el más antiguo, utilizado por Mateo y Lucas, sin embargo entre Lucas y Mateo hay coincidencias que no se dan en Marcos. Lo cual da la posibilidad de contar con una nueva fuente: Q o protoevangelio Q, compendio de dichos y enseñanzas de Jesús, sin ninguna intención de composición. El descubrimiento del Evangelio de Tomás, una recopilación de dichos atribuidos a Jesús consolida esta hipótesis.
Siempre la mano del hombre. Aquel que crea el ideal perfecto y que lo distorsiona y contamina cuando lo hace terrenal.

Marcos: c 68-73 aprox. Discípulo de Pedro.
Mateo: c.70-100 aprox. Apóstol de Jesús.
Lucas: c.80-100 aprox. Medico de origen sirio.
Juan: c.90-110 aprox. Apóstol de Jesús.

Concilios y más concilios han formado el pensamiento cristiano-católico, cristiano-protestante y cristiano-ortodoxo de nuestros días. Por ejemplo:
El concilio de Éfeso, definió la unidad de persona en Cristo y la maternidad divina de María. Siempre la mano del hombre.
La división del Imperio romano produjo el cisma de oriente, dividiendo la Iglesia en la ortodoxa y la católica romana. Cada una avanzó con sus papas elegidos por la voluntad de Dios a través de la legislación escrita por y para el hombre.

El abuso continuó y continuó hasta tal punto que un monje agustino no tuvo más remedio de clavar un interrogante con 95 tesis en la puerta de la Iglesia Castillo de Wittenberg, 1517. Estas tesis no eran una provocación, ni un cisma, eran dos interrogantes, el primero preguntándose por la verdadera dirección de la iglesia en cuanto a la casa de Dios en la tierra, y la segunda contra la institución en la que estaba constituida la Iglesia.
Aceptaba la Biblia como guía única y directa con Dios, preguntaba si el papa no era un hombre elegido por el hombre, preguntaba sobre los abusos materialistas de la iglesia... un problema nacido de dentro de la propia iglesia, de alguien que conocía perfectamente su verdadero rostro.
Lutero dio paso al protestantismo y a sus posteriores variantes.
La contestación de la Iglesia Católica, aquella que adora santos, que condena a científicos cuando se hacen incompatibles con la religión, que encierra a quien pregunta y acaricia a quien golpea, convocó por medio de nuestro Carlos V el Concilio de Trento, como renovación al catolicismo, definió lo que un católico podía creer, así como su administración y otras reformas prácticas. Sin embargo la decisión del Emperador no fue por creencias religiosas ni por la incontenible voluntad de alzar al catolicismo. Un emperador, un rey y cualquier tipo de gobierno no es sino política. Intentó a toda costa evitar cualquier tipo de altercado religioso en el interior de sus extensos territorios.

El protestantismo comenzó a caminar, dejando atrás el purgatorio, la supremacía papal, las oraciones de los muertos, la intercesión de los santos, la asunción de María y su virginidad perpetua. Una decisión entre hombres.

En cualquier caso todas las ramas del cristianismo dominan y manejan la Biblia, con 73 libros, 46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento, confirmado en el Concilio de Cartago en 397 y de nuevo en el Concilio de Trento de 1546.
La Biblia es un mensaje inspirado por el Espíritu Santo, cuenta la historia de la humanidad, su condena, pecado y salvación. El Antiguo Testamento narra principalmente la historia de los hebreos, y el Nuevo Testamento la vida muerte y resurrección de Jesús.

Las guerras más crueles se han hecho en nombre de las religiones y los dioses, aún hoy en día los fanatismos se encuentran exactamente igual que en el medievo.

Cuando Galileo tradujo a palabras lo que vio a través de sus telescopios y basándose en los principios de Copérnico, hablaba como estudioso y científico, es decir de forma objetiva. Sin querer definió el heliocentrismo, todos los planetas giran alrededor del sol. Pero esta aclaración suponía un golpe a los pilares eclesiásticos pues ¿Cómo era posible que no girase todo en torno a la tierra?, ¿en torno a la obra de Dios nuestro Señor?, Ya en Italia el antropocentrismo renacentista tenía un peso considerable.
Pero la Iglesia sabía del valor de Galileo, por eso fue encerrado y únicamente podía ser visitado por aquellos que tenían el consentimiento papal.

La visita de Milton fue un encuentro en el que se vieron grandes verdades, aquellas que dejó a ambos ciegos.
Milton, cuyos primeros estudios e intenciones se dirigían hacia la Iglesia misma, comprobó como todo no se basaba sino en la voluntad humana, tal como la política. Todo eran posturas e intereses.
La visión de la estructura de su poema era el heliocentrismo de Galileo.
Su Paraíso Perdido no es sino un canto cubierto de romanticismo hacia una figura odiada por todos, hacia el eternamente condenado, hacia la Luz de Dios, hacia Lucifer.

Busca, busca ese canto de desesperación, arrepentimiento y sumisión ante una misión imposible y dolorosa. Una misión que únicamente podía hacer el mejor, el elegido, tal como Judas fue elegido por Jesús para ser traicionado, aquel que se ahorcaría anunciando la resurrección de su señor.


Durante siglos la conformación de las creencias religiosas del cristianismo han estado diseñadas por el dedo del hombre, por aquellas que encajaban perfectamente en sus ideales como medio para mantener sus intereses, y su poder como objetivo.
Luego si ponemos de nuevo todos los evangelios encima de la mesa, las combinaciones posibles sobre nuevas biblias son tan amplias como diferentes: la mujer recuperaría su verdadero lugar, incluso tal vez el antiquísimo matriarcado; y fundamentalmente se trataría de recuperar un espíritu de tolerancia, que destierre las absurdas ideas medievales e intente llegar todos los necesitados. Pero principalmente el respeto hacia las ideas de los demás y hacia las propias personas.


“Me parece que aquellos que sólo se basan en argumentos de autoridad para mantener sus afirmaciones, sin buscar razones que las apoyen, actúan en forma absurda. Desearía poder cuestionar libremente y responder libremente sin adulaciones. Así se comporta aquel que persigue la verdad.”
G.G.

“Cuanto odio, Oh Sol, tus rayos, que me traen
recuerdos del estado desde donde
caí, yo que antaño me sentía
tan glorioso encima de su esfera,
hasta que el orgullo y la ambición
me arrojaron al abismo por hacer
Guerra en el cielo contra el sin igual
Rey del Cielo. ¿Y ello para qué?
de mí este trato no se merecía...”
Paradise Lost – Book IV

21/4/06

El eje de la novela psicológica

El eje de la novela psicológica da la vuelta al mundo haciendo escala en tres puntos totalmente distintos. La partida comienza en Moscú, con el maestro que nunca ha sido superado, en el año 1821. La siguiente escala es en Brno, en el año 1929; y como final del trayecto aterrizamos en Estados Unidos, más exactamente en New Jersey, en 1947.

Es bastante curioso que cronológicamente las dos últimas escalas se encuentren bastante más cercanas entre sí que al año de inicio, sin embargo y definiendo al hombre contemporáneo como tal, en cuanto pongamos nombres al recorrido mediremos una equidististancia exacta.

Fiodor Dostoievski, Moscú, 1821. Maestro de la novela psicológica.
Milan Kundera, Brno, 1929. Maestro de la novela psicológica.
Paul Auster, New Jersey, 1947. Maestro de la novela psicológica.

No podemos dudar que las biografías de los tres escritores en cuestión marcaron claramente la forma de sentir una vida que influiría contundentemente en sus plumas, de recorrido existencial.

Principalmente Dostoievski, en un amago con el ateísmo socialista de su tiempo, sufrió las consecuencias de un auténtico revolucionario, lo cual derivó en unos crónicos ataques epilépticos y una vida atormentada, principalmente por su designación a la pena capital, aunque finalmente quedara en una condena en Siberia y un abrazo que perduró durante toda su vida a un fanatismo religioso.
Al igual que todos aquellos, no ya con unas aspiraciones espirituales, sino con un fervor religioso acentuado, contaba con un ángel caído como antagonismo a su ángel de misa y rezo de todos los domingos: la mayoría de sus ganancias iban a parar a los casinos, además de contar con varias amantes y mujeres a lo largo de toda su vida con las que tuvo que huir para evitar a sus acreedores.

Sus personajes son únicos, con una profundidad psicológica en la que no sólo nos traslada a su pensamiento y sensibilidad, sino que también nos hace identificar en nuestro día a día a personas que perfectamente encajarían dentro de sus novelas, ya que nos confiere una agudeza psicológica que nos permite definir los principales rasgos de comportamiento de las personas. Como no podía ser de otra forma, su novela existencialista nos sitúa debajo del azote de la soledad y la responsabilidad de la vida.
Dostoievski es además de un maestro, atrevido y temerario, pues sus historias contemplan desde situaciones cotidianas, como el desamor o el enamoramiento obsesivo y sin remordimientos, este sería el nivel más bajo de la psicología literaria, pasando por el asesinato o el robo, con sus correspondientes consecuencias morales, que tanto pueden ser aplastantes como indiferentes, nivel medio; hasta la carga de la vida diaria en la que desesperadamente se buscan motivaciones para dar un paso más, para encontrar la razón necesaria para levantarse de la cama cada día.

Una de las cumbres que nos enseñó Dostoievski no es ni más ni menos que una simple descripción. La vida como tal es una descripción de la historia, y con una visión más objetiva que cualquier otro que se precie, nos mostró que el ser humano es capaz de asumir cualquier tipo de actitud, muy a pesar de lo baja, mezquina o dolorosa que en un principio pudiera parecerle. Luego nos resignaremos y caminaremos de la mano con nuestras consecuencias, e incluso tal vez le llamaremos demonio de nuestras profundidades, pero es un ser que hemos creado nosotros mismos…, bien podemos preguntarles a cualquiera de los hermanos Karamazov.


Kundera tuvo un compromiso tan firme que defendiendo sus ideales resultó que en una época de extremismos, en las que los medios tonos no tenían cabida, su molde no encajaba ni con el nacionalsolcialismo, por supuesto, ni con el comunismo que arropaba progresivamente a Checoslovaquia. Tras ver como sus libros fueron quedamos en su propia tierra, su exilió a Francia le olía a una Checoslovaquia construida por medio de ideales de papel que bien podrían destruirse o cambiarse con un simple fuego.
Marcado por los acontecimientos, su pluma describe historias cotidianas en las que todos sus personajes tienen una vida y un pasado, donde las casualidades se vuelven cotidianas y el existencialismo se describe de la forma más literaria, es decir, desde el sentimiento de sus propias vivencias.
No importa que sus frases formen parte de relatos eróticos o de novelas cortas o largas, la levedad del ser es el único equipaje que sus personajes tienen seguro, y con su peso y la interacción de actores solitarios, como en la realidad somos todos nosotros, se forma una escultura conjunta moldeada por las manos del mismo Rodin.

Cualquiera de las novelas de Kundera no se componen de diversas historias en un determinado periodo de la vida de los personajes entrelazadas por medio de una casualidad. Kundera describe una mirada con el peso aplastante de la realidad, esa mirada que hemos observado o realizado en un determinado momento en el que el sentimiento era exactamente el mismo que el que nos está describiendo. Pues la descripción de Milan, su forma de contar las historias es la forma de poner nombre a los gestos, la descripción de aquellos sentimientos que tenemos en nuestra vida al igual que los miembros de sus novelas, pero que nunca hemos visto descritos con frases precisas sobre papel, la universalidad de los sentimientos bajo la pluma.
Ya sea en una novela corta, como “La identidad”, o una más contundente, como “la Inmortalidad”, esa parte de la vida que Kundera nos describe de los personajes que intervienen en la novela, cuentan con un pasado un presente y un tal vez futuro, sin embargo consigue que los rasgos que definen la vida de estas personas y su carácter sean exactamente las descritas. No necesitamos saber más que lo lo que Milan nos muestra, ni un hecho ni un pensamiento más, ya somos capaces de conocer a los personajes en su totalidad, tal cual conocemos o creemos conocer a las personas en la vida real.

Kundera no ahonda en los niveles descritos en su predecesor, no tiene esa ambición, pues decide que en esos tres niveles hay un vértice común que los une, y es que siempre delante de cada comportamiento, ya sea un desamor, un asesinato o la energía que necesitamos para levantarnos cada día, todas vienen definidas por un carácter y unos acontecimientos que afectaron, en un momento dado, a crear nuestra propia historia. Esos son los que describe Kundera, describe a los personajes por medio de su carácter a partir de la historia de su vida.
Todos somos personajes de Milan, todos tenemos unos problemas que necesitamos para vivir, que nos hacen sufrir y cometer locuras, e incluso alguna vez acertar en nuestras decisiones, todo en su conjunto nos moldea. Tras la expresión de nuestro rostro se encuentra la novela de nuestros días.

Más cercano es Paul Auster. Utiliza el argot de hoy día, los tecnicismos de nuestro tiempo, ya sean relativos a la tecnología, a la política o a los libros, podemos encontrarnos perfectamente con Auster y mantener una conversación en la que nos entenderíamos seguramente mejor que con Milan, en el sentido de una visión más próxima del mundo.
Según la historia y el desarrollo de los distintos países implicados en este pequeño ensayo, la Rusia de Dostoievski tenía bastante que ver con la Checoslovaquia de Kundera en comparación con los Estados Unidos de hoy en día, e incluso de hace dos o tres generaciones cuando el mundo se dividía en comunismo y capitalismo, como los dos polos extremos de ambas vertientes ( la guerra fría entre EEUU y la URSS), con Checoslovaquia como satélite ruso. En cualquier caso no hay que olvidar: primero que Milan Kundera se exilió a Francia y que Paul Auster también pasó cuatro años de su vida en Francia, además de otros viajes que realizó por Europa. Sin embargo la formación y la historia de cada uno les define como propios, por su formación, de sus países de orígenes.

Paul Auster es un maestro en el manejo de las historias de sus personajes. No hay casualidades, el personaje que busca a otro coge el teléfono y marca su número, salvo contadas ocasiones por supuesto, pero no hay azares imposibles ni situaciones acabadas en forma de parche de la casualidad.
Dentro de la vida de los personajes de cada uno de los tres autores que estamos tratando, el tema de la muerte siempre está presente, porque hablar de la muerte es hablar de la vida, sin embargo Paul Auster es el que la trata como una nebulosa siempre preesene en alguno o en varios de sus personajes. En Brooklin follies, cuando cualquiera de los personajes hablan con Nathan, hablan con una persona que tiene su mente en su propia muerte, pues sufre un cáncer de pulmón terminal. Nadie sabe su situación y lo tratan como seguro que tratamos a cualquier persona que no conocemos y que desgraciadamente tiene ese problema mortal.

Paul nos describe un aspecto de la vida que siempre nos negamos a reconocer y es que, salvo las ocasiones en las que la fortuna sonríe a aquellos que forman la excepción, todas las pretensiones y proyectos de la vida, siempre tienen una clara vertiente descendente, es decir, que en todos los casos, la probabilidad de que las cosas empeoren siempre es infinitamente superior que mejoren lo más mínimo. Para muestra cualquiera de las historias de las vidas de sus personajes, Tom, sobrino de Nathan y con un potencial intelectual tan alto que acabó como dependiente de una tienda de libros, como muchos otros desearían, o Harry, de ser un holgado galerista a acabar desterrado previo chantaje contractual para evitar tratar a su familia….

A parte de que todos hablan de la vida desde un punto de visto existencial, la tónica característica en sus plumas es que sus historias no tienen un principio y un final, sino que es la redacción de una parte de la vida de sus personajes, a no ser que acaben fallecidos, evidentemente, y lo que es más importante, no tienen ni mucho menos que acabar bien, ni ser felices ni descubrir la razón de su vida. Hay personajes que definen claramente el carácter existencial de sus obras, pues tras la narración del texto, sus vidas sufren acontecimientos, pero eso no supone un cambio en sus vidas.
No hay héroes ni villanos, tal vez podríamos definir a los antihéroes; mas claros, si se prefiere, en las obras del maestro ruso por las extremas situaciones a las que en muchas ocasiones hace asomarse a sus personajes.

Dostievski sí utiliza el lenguaje para hacer una descripción de la psicología de sus personajes, incluso en ocasiones la define con palabras precisas, sin embargo Milan y Auster definen la psicología de sus personajes por medio de historias intercaladas tras la presentación de los mismos. De esta manera lo que obtenemos de cada personaje es una sensación muy personal de los protagonistas en relación con los acontecimientos que han vivido.
En mayor o menos medida la plantilla de sendos escritores tienen una cuadrícula de escritura muy pareja, y por tanto de sus personajes. Raskolnikov de “Crimen y castigo” en el momento de salir a la calle con las manos manchadas de sangre, cuando cree que todo el mundo conoce su terrible atrozidad, es Harry de Brooklin follies cuando su trama de los cuadros falsos es descubierta y no encuentra salida alguna, hasta que llega el momento de denunciar a su socio y amante y reducir su pena, salida que Raskolnikov encontrará en la personificación de una prostituta que cumple su propia condena abrazada a la religión. Es Jaromil, el joven poeta prodigio, de La vida está en otra parte, cuando queda acurrucado en el balcón en una noche fría de invierno, humillado tras un intento de doblegar a un grupo de intelectuales experimentados. Su fracaso es tanto intelectual como físico, pues intentó forcejear con uno de los contertulios.

¿qué es esto sino la vida misma?

2/3/06

Salomé, por Miguel Narros.



¿Qué pluma es más sutil que la de Oscar Wilde?
Al señor Miguel Narros le tengo en muy alta estima. Son muchas las obras que hemos visto y disfrutado bajo su dirección, pero cuando moldea las esculturas de Wilde hay ciertos aspectos que no acaban de encajar.
En el verano del 2003, en el Teatro de la Villa se estuvo representando una adaptación de la genial novela “El retrato de Dorian Gray”. Con una decoración sencilla, con los elementos necesarios y propios de la época: sobresaliente. Los actores sin apenas tonos de sobreactuación y muy concentrados en sus papeles, con una disposición de los personajes eficaz y actuaciones memorables, como la del actor Mariano Alameda en su papel del inmortal Dorian Gray.
Sin embargo se intuía un pico discordante dentro de la melódica y armónica representación. Los personajes, los personajes masculinos, eran muy espléndidos en sus
caricias y sus roces. Es extraño que tratándose de una época, nacimiento del dandismo, donde las distancias eran muy respetuosas y la formalidad y la apariencia lo eran practicamente todo en sociedad, principalmente si no se tenía un lenguaje ilustrado en una sólida cultura, que se diesen esas caricias descaradas y exageradas fuera de contexto y bajo cualquier situación.
Por todos es conocido la homosexualidad de Wilde, sin embargo su pluma siempre fue ambigua y sutil en este sentido, propio de su genio, escribiendo entre líneas y jugando con las palabras, los personajes y sus formas. Wilde nunca hubiese aprobado una explicitud tan contraria a su sutileza. Tal vez juegos de palabras o de entonaciones decoradas, aspectos que permiten intuir ciertos sentimientos, pero vacíos para culpar ninguna actitud.
La obra siguió su recorrido con un tiempo justo y constante dentro de una dinámica rítmica y genial.
Entre finales de febrero y principios de marzo de 2006 el Teatro Albéniz tenía entre sus manos “Salomé”. El texto de Wilde es, como bajo muchas otras plumas, un capricho para hacer una representación siempre personal del embraguiador baile de Salomé ante Herodes, con el objetivo de besar la cabeza del hombre santo San Juan Bautista, decapitada y ofrecida en bandeja de plata por su despecho y su rechazo ante la sensualidad y el erotismo personificado.
El decorado era moderno y lóbrego. Los personajes vestían de negro y con trajes y vestidos propios del siglo XXI. Sin embargo el primer impacto fue de nuevo esa explicitud fuera de lugar en los primeros diálogos de la obra.
Salomé, ¿cómo echar abajo este episodio tan morboso y atractivo? Pues principalmente extendiendo la obra en el tiempo, haciéndola tan lenta como para que dure dos horas y le sobre al menos una cuarta parte. Los personajes en sus papeles y variedad de calidad dependiendo principalmente de su experiencia y de la dirección del señor Miguel Narros.
Salomé, María Adanez, sintió su propia Salomé. Salomé es irrepresentable, debe ser una mujer con voz bípeda, mirada embriagadora y bruja, movimientos rítmicos y eróticos, en ningún caso brusca, debe ser ante todo erótica, pérfida, inteligente y consciente de sus capacidades, nunca víctima de ellas. Segura, misteriosa y como la luna en la muerte del hombre santo, roja como la pasión y la muerte.
Los aplausos del final de la obra eran tímidos y respetuosos. No eran escasos por la incompresión ante una versión personal de la obra, ni por estar situada en un nivel intelectual al que pocos son capaces de llegar, ni por su carácter transgresor y agresivo; fueron simplemente por ser arítmica, lenta, con sobreactuaciones y principalmente porque el erotismo que la Salomé de María Adanez vivió en su baile ante Herodes, cayó hasta desaparecer en el momento en el que terminando sus movimientos en la parte alta del decorado, se despojó de su vestido y quedó totalmente desnuda y vacía. Terminó el erotismo. Salomé nunca se hubiese desnudado, consciente de su erotismo no se le hubiese ni pasado por la imaginación, además de no necesitar nunca mostrar su cuerpo pálido y desnudo.
No se si el señor Miguel Narros decidirá adaptar alguna de las obras cortas o cuentos de Oscar Wilde, a las que sin duda acudiré, pero tiene un examen final cuando decida matricularse en “La importancia de llamarse Ernesto”, para la cual espero que no pase mucho tiempo.


Siempre desde el respeto a los actores y la dirección, con todo el equipo que lleva detrás del telón.

1/3/06

“Crimen y castigo”…, o Raskolnikov.


Dostoievski es el maestro de la novela psicológica. Todos y cada uno de sus personajes, ya sean principales o secundarios tienen unos rasgos psicológicos muy característicos y marcados, lo cual nos permite identificarlos perfectamente como personas vivas e incluso próximas.
Siempre que la lectura de cualquiera de las obras grosas de Dostoievski se vuelve obsesiva, inconscientemente se identifican los picos psicológicos más sobresalientes de amigos y conocidos, siendo capaz de situarlos perfectamente dentro de la novela, como unos personajes más de la obra.
Crimen y Castigo es una de estas novelas. Es un tunel que te envuelve dentro de una trama en la que el propio protagonista se siente impulsado por nuestra propia fuerza de empuje hacia un desenlace en el que buscamos el final del tunel que se va volviendo poco a poco más oscuro. Tan oscuro que en ocasiones dudamos si deseamos que el recorrido con nuestro amigo sea de salvación o que la condena y el castigo llegue cuanto antes.
Raskolnikov es un idealista que tiene una situación crítica. No tiene dinero y en el momento en el que se ve a sí mismo como uno más de ese pueblo que tanto odia, es en la imposibilidad de continuar con sus estudios universitarios. Raskolnikov es un idealista, es decir, un saco de pólvora, aunque por regla general todo idelista es pasivo e inofensivo. Pero el idealismo de Raskolnikov se basaba en la distinción de dos tipos de hombres, lo peor o el hombre llano, del pueblo, y el hombre-héroe, aquel que fija su objetivo, que no entiende de impedimentos, ni morales ni físicos: i.e. Napoleón. Pero nuestro amigo cuenta con esa mecha que hace prender la pólvora, y es un ápice de maldad que le hace dar un paso adelante, que le muestra claramente que aquella vieja odiosa tiene el dinero que él necesita, y que se puede obtener de forma fácil.
Una simbiosis muy controvertida en este personaje es como nos permite observar que con la intención de convertirse en un héroe de fines e intenciones superiores, se convierte en un antihéroe de dudosas intenciones altruistas capaz de matar, por medio de un acto que le lleva a ser más bajo que cualquiera de sus odiados hombres llanos.
Una cosa que me enseñó el maestro desde sus primeras novelas, es que el hombre es aquel ser capaz de adaptarse y realizar cualquier acción que pueda iluminarse en su inteligencia, esa es, por otra parte, su única limitación, su propia inteligencia.
Raskolnikov es el motor de la novela que todos empujamos, es aquel que nos abre las puertas de su cuerpo para avanzar en sus vivencias, sintiendo como parece que todos los que nos rodean conocen nuestro acto sucio-salvador, como clavan sus miradas en nuestras manos, como nos despertamos en la noche realizando una y otra vez aquel asesinato.
El acto núcleo de la obra radica en el momento en el que la trama de su imaginación se hace posible en su imaginación sin que le tiemble el puso, punto de partida para una nueva vida, sin contar que en ningún momento su conciencia, su educación y su moral seguirán con él y no serán capaces de olvidar su acto y de pedirle constamente responsabilidades.
Todos los personajes de la novela sufren este mismo paralelismo, ciertamente con otras circunstancias y sin cometer ningún asesinato pero si por medio de estorsiones, maltrato de géneros, situaciones límite por la pobreza…
La novela comienza en el momento en el que Raskolnikov asesina a la anciana prestamista. El asesino nace a una nueva vida de presión y agobio con el yugo del asesinato. Se vuelve perceptible a la inmundicia del ser humano, pero siempre se ve a sí mismo peor que cualquiera de sus semejantes.
La anciana se vuelve más odiosa si cabe en el momento en el que le obliga a asesinar a su bondosa hermana, Isabel, por descubrir a Rodya en el lugar del crimen. La anciana era una carga más fácil y merecida de encubrir en la conciencia del héroe, sin embargo un alma cándida es una carga demasiado pesada, tanto como la condena del mismo Sísifo.
Un aspecto que hacen las novelas de Fiodor más próximas son las pinceladas autobiográficas. Tras su condena por el flirteo con escritores franceses socialistas, Fiodor pasó cuatro años cumpliendo condena en Siberia, lo cual le proporcionó unos crónicos ataques epilépticos y una obsesiva aprehensión religiosa, hasta la misma obsesión.
Rodya conoce a Sonia, una prostituta quien ya cumple una condena autoimpuesta. Sonia es el ángel salvador del desorientado errante, quien tras enamorarse de la arrepentida y escuchar de sus labios el pasaje de Lázaro, siente como al final del tunel se intuye una ligera luz, un tercer nacimiento basado en el amor por Sonia y el libro eterno, una resurrección. Rodya asume su culpa y humildemente se entrega a la policía. Cumple condena en Siberia, con la compañía de su ángel salvador.
Raskolnikov se exime de su heroísmo cuyo objetivo era el de acabar con la pobreza, para salvarse a sí mismo del mundo y de su culpa bajo el amor a Sonia y a la religión, sin embargo yo sigo condenandolo a no conocer en vida la tranquilidad del alma bajo ningún concepto, pues la maldad de Raskolnikov está materializada en el hacha que utilizó para matar a la prestamista extorsionadora anciana, a la vez que derramó la sangre de la mártir Isabel, la verdadera condena de Rodya.

10/2/06

“Conocí a Günter ya con su uniforme de las Juventudes Hitlerianas.”


Esta es la primera frase de un relato en el que intentaba mezclar algo de magia con la vida real del nobel escritor, utilizando para ello, como suelo hacer, elementos de sus novelas más sobresalientes.
Todos conocemos biografías de escritores cuyas vidas como mínimo igualan, por no decir que sobrepasan, las propias obras escritas por su propia mano.
Por citar algunos, el maestro ruso, Dostoievski, vivió una vida que redactada por él mismo se convertiría en su obra maestra. Pues seguro que la plasmación de sus luchas psicológicas provocadas por la política y la religión superan al mismo Raskolnikof de “Crimen y castigo”.
Los tormentos, la lucha y la autoconcienciación de Wilde, descritos con esa pluma única que escribe sobre hilo blanco, mezclaría la trama de su agitada vida con el maravilloso dominio del lenguaje que sólo Wilde posee: el de escribir en cada momento la palabra perfecta.
El joven Rimbaud no descubrió que tenía ante sí mismo no una temporada en el infierno, tratando de transformar en palabras sus sentimientos y filosofía, sino una vida en el infierno, si hubiese decidido ocultar un poco su simbolismo maldito de la mano de la beata Verlaine…, y qué decir si hubiese decidido autobiografiarse hasta el final de sus días…
No tuve ningún problema a la hora de introducir ciertas variantes en el escaso tramo de las escaleras que llevan a la puerta de la calle de la casa de Leopold Bloom, cuando se dirigía al entierro del pobre Paddy Digman. Sin embargo Günter Grass me supuso un problema.
Günter Grass nació en el punto cero del peor conflicto acaecido en Europa: el Danzing polaco. Con 16 años fue voluntario de las Juventudes Hitlerianas y nada más y nada menos que en la Luftwaffe. Como su vocación no era militar, fue herido y capturado en apenas un año. Liberado en 1946 enfocó su vida hacia las artes plásticas: la pintura y la escultura, y a partir de ahí comenzó una lucha intelectual para levantar su Alemania natal. Miembro del Grupo del 47, cuyos miembros eran intelectuales, como el también nobel Böll. Sintió en su pluma la desgarradora crítica hacia su tambor de hojalata.
Recibió el nobel y multitud de reseñas secundarias y otras futuras como la directa actividad intelectual en la actualidad, simplemente llamando a las cosas por su nombre. Clamando por una sintetización de los acontecimientos asumiendo y respetando las responsabilidades de todas las partes implicadas, pensamiento que ha aplicado en Alemania, y una tautología para nuestra España.
Los personajes más importantes de Günter son un niño que decide dejar de crecer y cuya madre lleva siempre siete faldas. El joven Oskar llega en la ratesa a ser un alto cargo político…, o que decir del Rodaballo, un pez feo, plano, azul y de ojos altones cuyos consejos mal entendidos y aplicados significan los peores momentos de nuestra historia, incluso ha sido juzgado por un tribunal de mujeres cuando decide darles su consejo y ayuda: culpable, sin lugar a dudas. Por supuesto y con la misma conciencia está la ratesa, animal superior a todos los seres del mundo, discriminada por todos y con una conciencia que no nos interesa entender…
Günter es en sí una encrucijada.

2/2/06

Un capricho de la historia de España


Creo que fue Voltarie quien dijo que la historia se repite, primero de forma trágica y luego de forma cómica.
Haciendo un poco de memoria de las lecciones de B.U.P., y estimulado por las discrepancias políticas que tanto y tanto saturan, igual como inconvenientes tienen en llegar al más mínimo entendimiento, me iluminó el origen de las guerras entre conservadores y liberales, es decir, las guerras carlistas.Si me permiten, el carlismo es un movimiento político surgido en España ante la controversia dinástica producida a la muerte de Fernando VII (1784-1883), como consecuencia de la abolición realizada por éste, poco antes de su muerte, de la Ley Sálica. Viudo por tercera vez, sin descendencia, Fernando había contraído nuevo matrimonio con María Cristina Borbón-Dos Sicilias, y designado sucesor su hermano Carlos María Isidro. Sin embargo María Cristina queda embarazada y Fernando viendo la posibilidad de tener un hijo heredero suspende la Ley Sálica, permitiendo la descendencia de los derechos sucesivos de la corona por vía femenina.
Muere Fernando VII, Isabel de Borbón sube al trono, Carlos reclama el trono, y comienzan las guerras carlistas.La lucha entre ambos bandos trasciende del enfrentamiento dinástico hacia el político entre los defensores del Antiguo Régimen y los de las reformas liberales surgidas a consecuencia de la revolución industrial y de las ideas renovadoras de la Revolución Francesa.
Los partidarios de Don Carlos alentaban la reinstauración de la totalidad de los territorios de las zonas sublevadas, principalmente en aquellas que habían disfrutado de regímenes forales como Aragón, Valencia, zonas de Cataluña, País Vasco y Navarra, quienes veían amenazados sus intereses por la intención uniformador de los liberales. Esto quiere decir que los primeros movimientos nacionalistas surgieron de antiguos carlistas, de hecho el carlismo defendía los diferentes Reinos y leyes que denominaban Las Españas. Por ejemplo en Navarra, de arraigo carlista, no imperaba la Ley Sálica, por lo tanto Isabel de Borbón era Reina legítima del Reino de Navarra. A su vez lo liberales defendían el centralismo.
Ahora los conservadores intentan anular los nacionalismos y defienden un “centralismo”, mientras los liberales luchan pro nacionalismo y no les importa definir una España de Españas. El único vértice que coinciden, es acerca de la modificación de la Constitución para que Doña Leonor, proyección de la reina Isabel de Borbón, pueda reinar.Qué mundo este…

1/2/06

¿Qué tienen en común Goethe con Rimbaud?, la otra K checoslovaca, Milan Kundera.

Rimbaud es un enigma en sí mismo. Un niño con un intelecto prodigioso que dejó de escribir sobre los veinte años. Cuya vida es en sí una amalgama de vivencias y una de las mejores novelas que se pueden escribir; digna del maestro de la novela psicológica, el atormentado Dostoievski. Con quien seguro que coincidiría en más de un aspecto de su vida, principalmente en la incapacidad de superación de la doctrina religiosa, que les persiguió durante toda su vida; como una condena tanto física, en las estepas siberianas para el ruso y su propia casa para el francés, como psíquica.
Rimbaud revolucionó al núcleo intelectual y artístico propio de su época, y más concretamente al pusilánime Verlaine, al que trató con despecho y manipuló hasta el extremo de hacerle abandonar su vida conyugal; y llegar a un estado de desesperación y dependencia tal, que le llevó a disparar a Rimbaud..., no le vinieron mal los dos años que pasó en prisión.También escribió.
Abandonados por el padre y viviendo bajo la férrea disciplina religiosa de su madre, Vitalie, Rimbaud destacaba como brillante alumno, brillantez que se acrecentó gracias al profesor Izambaud.
Con dieciséis años se escapó de casa con dirección a París, no volvería a estudiar.
Baudelaire y Verlaine le mostraron, tal vez, el fondo del abismo. De ser un alumno ejemplar se volvió dejado, sucio y descarado.
Cultivó una filosofía de vida en la que el poeta no es un fin, sino un medio: caminó unos pasos por delante del oscuro Baudelaire, expresándose por medio de la indignidad y el autocastigo..., (mi intuición me dice que cuando regresó de la segunda escapada de París, tras la violación de los soldados, su pluma escribió tal oro que quedó prendado).
Visitó a Verlaine y lo aprisionó. Viajaron por Londres, Bruselas... como vagabundos, compartiendo habitación, drogas y cama.
Ni más ni menos que una temporada en el infierno. Hasta que Rimbaud decidió cambiar de vida, abandonar la pluma y su estilo de vida, y desapareció rumbo a Afrecha...
¿Qué decir de Goethe? Uno de los intelectos más clarividentes y vanguardistas de su tiempo.
Con su pluma y de boca de Werther fue capaz de hacer suicidarse a aquellos fanáticos que vestían como el primer romántico.Con otra pluma, que tardó prácticamente toda su vida en acabar su tinta, arrebató el alma de Fausto al genial Mefistófeles.Con una más consiguió revolucionar a su Alemania con unas Afinidades electivas que todo el mundo criticaba porque todo el mundo las había leído.
Su vida, marcada también por ciertas escapadas, pero esta vez con destino a diferentes camas, causó el escándalo mayor cuando su capricho fue la lolita Charlotte.
Admirado por el propio Napoleón, quien hizo lo imposible por conocer a la inmortal pluma. Amigo íntimo de Schiller, quien al morir se llevó parte de la vida y la tinta de Goethe. Pero, ¿dónde se encuentran estas líneas divergentes?: en la otra K checoslovaca, en el futuro Nobel Milan Kundera, cuya vida tampoco está exenta de inflexiones.
Declarado comunista fue expulsado del partido en 1948 por sus ideas individualistas tras el golpe de estado del partido comunista apoyado por Stalin. Sufrió de cerca la guerra fría y la invasión de la URSS en 1968.
En 1975 se exilió a Francia mientras le perseguía el calor que desprendían sus libros quemados.
Milan Kundera, escribiendo las evidencias que todo el mundo siente pero que nadie es capaz de transformar en palabras, es el nexo de unión en la novela contemporánea de ambas partes, su simbiosis aúna en La Inmortalidad, la relación de Goethe con su Charlotte proyectada en una historia actual, al igual que esculpe el alma de Rimbaud con la contemporaneidad de La vida está en otra parte.
La simple percepción de dos divergencias como Goethe y Rimbaud abrazadas en una oscura arboleda por Kundera es muy acogedora.

27/1/06

Oliver Twist

En este caso agradezco ser víctima del consumismo y de la propaganda de la ingente maquinaria filmográfica.Todos tenemos en la recámara del recuerdo una serie de libros clásicos a los que buscamos un determinado momento para leer.¿Qué mejor mezcla que Oliver Twist y Roman Polanski con un mes de tiempo para el estreno?. Desempolvé el libro y comencé. En tres tardes leí todas las páginas y cada día fue creciendo mi incredulidad.
Siempre supuse que el lector al cual iba destinado el libro era principalmente juvenil y/o infantil...
He rehusado ver la película, pues por muy Roman Polanski que dirija, la sesión y malos momentos que viví en medio de maltrato y explotación de menores, violencia de género con asesinato final y una salvación por los pelos..., no hay película, por muy explícita que sea, que muestre las situaciones tan tediosas y angustiosas que leí.
La unidad de acción y tiempo no están bien estructuradas, pero la descripción y el sufrimiento están tan intensamente descritas en el libro como los episodios que el propio Dickens vivió.Ve la película y sobre todo lee el libro.

9/1/06

El Albatros

Por divertirse, a veces, los marineros cogen
algún albatros, vastos pájaros de los mares,
que siguen, indolentes compañeros de ruta,
la nave que en amargos abismos se desliza.
.
Apenas los colocan en cubierta, esos reyes
del azul, desdichados y avergonzados, dejan
sus grandes alas blancas, desconsoladamente,
arrastrar como remos colgando del costado.
.
¡Aquel viajero alado qué torpe es y qué débil!.
¡Él, tan bello hace poco, qué risible y qué feo!
¡Uno con una pipa le golpea en el pico,
cojo el otro, al tullido que antes volaba, imita!
.
Se parece el Poeta el señor de las nubes
que ríe del arquero y habita en la tormenta;
exiliado en la tierra, en medio de abucheos,
caminar no le dejan sus alas de gigante.
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Charles Baudelaire