10/2/06

“Conocí a Günter ya con su uniforme de las Juventudes Hitlerianas.”


Esta es la primera frase de un relato en el que intentaba mezclar algo de magia con la vida real del nobel escritor, utilizando para ello, como suelo hacer, elementos de sus novelas más sobresalientes.
Todos conocemos biografías de escritores cuyas vidas como mínimo igualan, por no decir que sobrepasan, las propias obras escritas por su propia mano.
Por citar algunos, el maestro ruso, Dostoievski, vivió una vida que redactada por él mismo se convertiría en su obra maestra. Pues seguro que la plasmación de sus luchas psicológicas provocadas por la política y la religión superan al mismo Raskolnikof de “Crimen y castigo”.
Los tormentos, la lucha y la autoconcienciación de Wilde, descritos con esa pluma única que escribe sobre hilo blanco, mezclaría la trama de su agitada vida con el maravilloso dominio del lenguaje que sólo Wilde posee: el de escribir en cada momento la palabra perfecta.
El joven Rimbaud no descubrió que tenía ante sí mismo no una temporada en el infierno, tratando de transformar en palabras sus sentimientos y filosofía, sino una vida en el infierno, si hubiese decidido ocultar un poco su simbolismo maldito de la mano de la beata Verlaine…, y qué decir si hubiese decidido autobiografiarse hasta el final de sus días…
No tuve ningún problema a la hora de introducir ciertas variantes en el escaso tramo de las escaleras que llevan a la puerta de la calle de la casa de Leopold Bloom, cuando se dirigía al entierro del pobre Paddy Digman. Sin embargo Günter Grass me supuso un problema.
Günter Grass nació en el punto cero del peor conflicto acaecido en Europa: el Danzing polaco. Con 16 años fue voluntario de las Juventudes Hitlerianas y nada más y nada menos que en la Luftwaffe. Como su vocación no era militar, fue herido y capturado en apenas un año. Liberado en 1946 enfocó su vida hacia las artes plásticas: la pintura y la escultura, y a partir de ahí comenzó una lucha intelectual para levantar su Alemania natal. Miembro del Grupo del 47, cuyos miembros eran intelectuales, como el también nobel Böll. Sintió en su pluma la desgarradora crítica hacia su tambor de hojalata.
Recibió el nobel y multitud de reseñas secundarias y otras futuras como la directa actividad intelectual en la actualidad, simplemente llamando a las cosas por su nombre. Clamando por una sintetización de los acontecimientos asumiendo y respetando las responsabilidades de todas las partes implicadas, pensamiento que ha aplicado en Alemania, y una tautología para nuestra España.
Los personajes más importantes de Günter son un niño que decide dejar de crecer y cuya madre lleva siempre siete faldas. El joven Oskar llega en la ratesa a ser un alto cargo político…, o que decir del Rodaballo, un pez feo, plano, azul y de ojos altones cuyos consejos mal entendidos y aplicados significan los peores momentos de nuestra historia, incluso ha sido juzgado por un tribunal de mujeres cuando decide darles su consejo y ayuda: culpable, sin lugar a dudas. Por supuesto y con la misma conciencia está la ratesa, animal superior a todos los seres del mundo, discriminada por todos y con una conciencia que no nos interesa entender…
Günter es en sí una encrucijada.

2/2/06

Un capricho de la historia de España


Creo que fue Voltarie quien dijo que la historia se repite, primero de forma trágica y luego de forma cómica.
Haciendo un poco de memoria de las lecciones de B.U.P., y estimulado por las discrepancias políticas que tanto y tanto saturan, igual como inconvenientes tienen en llegar al más mínimo entendimiento, me iluminó el origen de las guerras entre conservadores y liberales, es decir, las guerras carlistas.Si me permiten, el carlismo es un movimiento político surgido en España ante la controversia dinástica producida a la muerte de Fernando VII (1784-1883), como consecuencia de la abolición realizada por éste, poco antes de su muerte, de la Ley Sálica. Viudo por tercera vez, sin descendencia, Fernando había contraído nuevo matrimonio con María Cristina Borbón-Dos Sicilias, y designado sucesor su hermano Carlos María Isidro. Sin embargo María Cristina queda embarazada y Fernando viendo la posibilidad de tener un hijo heredero suspende la Ley Sálica, permitiendo la descendencia de los derechos sucesivos de la corona por vía femenina.
Muere Fernando VII, Isabel de Borbón sube al trono, Carlos reclama el trono, y comienzan las guerras carlistas.La lucha entre ambos bandos trasciende del enfrentamiento dinástico hacia el político entre los defensores del Antiguo Régimen y los de las reformas liberales surgidas a consecuencia de la revolución industrial y de las ideas renovadoras de la Revolución Francesa.
Los partidarios de Don Carlos alentaban la reinstauración de la totalidad de los territorios de las zonas sublevadas, principalmente en aquellas que habían disfrutado de regímenes forales como Aragón, Valencia, zonas de Cataluña, País Vasco y Navarra, quienes veían amenazados sus intereses por la intención uniformador de los liberales. Esto quiere decir que los primeros movimientos nacionalistas surgieron de antiguos carlistas, de hecho el carlismo defendía los diferentes Reinos y leyes que denominaban Las Españas. Por ejemplo en Navarra, de arraigo carlista, no imperaba la Ley Sálica, por lo tanto Isabel de Borbón era Reina legítima del Reino de Navarra. A su vez lo liberales defendían el centralismo.
Ahora los conservadores intentan anular los nacionalismos y defienden un “centralismo”, mientras los liberales luchan pro nacionalismo y no les importa definir una España de Españas. El único vértice que coinciden, es acerca de la modificación de la Constitución para que Doña Leonor, proyección de la reina Isabel de Borbón, pueda reinar.Qué mundo este…

1/2/06

¿Qué tienen en común Goethe con Rimbaud?, la otra K checoslovaca, Milan Kundera.

Rimbaud es un enigma en sí mismo. Un niño con un intelecto prodigioso que dejó de escribir sobre los veinte años. Cuya vida es en sí una amalgama de vivencias y una de las mejores novelas que se pueden escribir; digna del maestro de la novela psicológica, el atormentado Dostoievski. Con quien seguro que coincidiría en más de un aspecto de su vida, principalmente en la incapacidad de superación de la doctrina religiosa, que les persiguió durante toda su vida; como una condena tanto física, en las estepas siberianas para el ruso y su propia casa para el francés, como psíquica.
Rimbaud revolucionó al núcleo intelectual y artístico propio de su época, y más concretamente al pusilánime Verlaine, al que trató con despecho y manipuló hasta el extremo de hacerle abandonar su vida conyugal; y llegar a un estado de desesperación y dependencia tal, que le llevó a disparar a Rimbaud..., no le vinieron mal los dos años que pasó en prisión.También escribió.
Abandonados por el padre y viviendo bajo la férrea disciplina religiosa de su madre, Vitalie, Rimbaud destacaba como brillante alumno, brillantez que se acrecentó gracias al profesor Izambaud.
Con dieciséis años se escapó de casa con dirección a París, no volvería a estudiar.
Baudelaire y Verlaine le mostraron, tal vez, el fondo del abismo. De ser un alumno ejemplar se volvió dejado, sucio y descarado.
Cultivó una filosofía de vida en la que el poeta no es un fin, sino un medio: caminó unos pasos por delante del oscuro Baudelaire, expresándose por medio de la indignidad y el autocastigo..., (mi intuición me dice que cuando regresó de la segunda escapada de París, tras la violación de los soldados, su pluma escribió tal oro que quedó prendado).
Visitó a Verlaine y lo aprisionó. Viajaron por Londres, Bruselas... como vagabundos, compartiendo habitación, drogas y cama.
Ni más ni menos que una temporada en el infierno. Hasta que Rimbaud decidió cambiar de vida, abandonar la pluma y su estilo de vida, y desapareció rumbo a Afrecha...
¿Qué decir de Goethe? Uno de los intelectos más clarividentes y vanguardistas de su tiempo.
Con su pluma y de boca de Werther fue capaz de hacer suicidarse a aquellos fanáticos que vestían como el primer romántico.Con otra pluma, que tardó prácticamente toda su vida en acabar su tinta, arrebató el alma de Fausto al genial Mefistófeles.Con una más consiguió revolucionar a su Alemania con unas Afinidades electivas que todo el mundo criticaba porque todo el mundo las había leído.
Su vida, marcada también por ciertas escapadas, pero esta vez con destino a diferentes camas, causó el escándalo mayor cuando su capricho fue la lolita Charlotte.
Admirado por el propio Napoleón, quien hizo lo imposible por conocer a la inmortal pluma. Amigo íntimo de Schiller, quien al morir se llevó parte de la vida y la tinta de Goethe. Pero, ¿dónde se encuentran estas líneas divergentes?: en la otra K checoslovaca, en el futuro Nobel Milan Kundera, cuya vida tampoco está exenta de inflexiones.
Declarado comunista fue expulsado del partido en 1948 por sus ideas individualistas tras el golpe de estado del partido comunista apoyado por Stalin. Sufrió de cerca la guerra fría y la invasión de la URSS en 1968.
En 1975 se exilió a Francia mientras le perseguía el calor que desprendían sus libros quemados.
Milan Kundera, escribiendo las evidencias que todo el mundo siente pero que nadie es capaz de transformar en palabras, es el nexo de unión en la novela contemporánea de ambas partes, su simbiosis aúna en La Inmortalidad, la relación de Goethe con su Charlotte proyectada en una historia actual, al igual que esculpe el alma de Rimbaud con la contemporaneidad de La vida está en otra parte.
La simple percepción de dos divergencias como Goethe y Rimbaud abrazadas en una oscura arboleda por Kundera es muy acogedora.