27/11/07

Fausto o del Prometeo Moderno II



¿Podemos definir a Fausto como el Prometeo moderno?


Prometeo es el Titán amigo de los hombres, su protector y su mentor, así Fausto fue el primer hombre del renacimiento, un hombre antropocentrista.

Prometeo, tras burlarse de los dioses, y principalmente de Júpiter, robó el fuego del carro de Helios, para entregárselo al hombre. Pero ese fuego no era ni más ni menos que la llama que ilumina la inteligencia, la llama que cambió la mentalidad e inteligencia del hombre, y lo primero que hizo con ella fue destronar el Olimpo al completo. Sin embargo, fue un acto que no quedó impune, supuso la condena de Prometeo al Averno, en donde cada día un Águila le devora el hígado que le crece durante la noche, mientras Prometeo permanece encadenado a una roca.

Así Fausto, erudito y superior en todas las artes de su época, dio un paso y condenó su alma a cambio de dos objetivos: romper su dependencia religiosa y conseguir un poder que ningún hombre había conseguido obtener.

Tras veinticuatro años de experimentos y caprichos, su tiempo se acabó y su alma debía de ir allí donde se pactó con su propia sangre.

El Fausto de Marlowe no conoce la piedad y lo mandó al infierno, sin embargo Goethe lo salvó ascendiéndolo al firmamento; así como Heracles, en uno de sus doce trabajos, atravesó con una de sus flechas el corazón del águila, salvándo a Prometeo de su condena, quien a cambio debería llevar un anillo con un trozo de roca de donde estuvo encadenado.


Ambos fueron precursores de una época donde sus actos propusieron un hombre nuevo, muy a pesar de las consecuiencias que una vez sufridas fueron redimidas e incorporadas como un punto de inflexión en la historia de la inteligencia del hombre.

Sería interesante observar como, mientras Prometeo cambió el destino del hombre hacia una inteligencia superior, el paralelismo de Fausto identifica esa inteligencia antropocentrista con el mismo diablo.

Sin embargo sendas almas fueron salvadas: Júpiter, para gloria de su hijo, dejó libre a Prometeo, y el alma de Fausto fue arrebatada a los diablos y ascendida al cielo..., ¿no pudo ser este de nuevo un episodio de la historia del hombre conocido y permitido de antemano?

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