26/3/10

Cormac Mccarthy (variedad de registros)

Todos los hermosos caballos es el primero de los tres tomos de la trilogía de la Frontera. Yo, personalmente, me quedo aquí.

La primera novela que leí de Cormac fue La carretera, con una visión futurista apocalíptica que fue capaz de envolverme con una asfixiante atmósfera de la nada o del existencialismo en estado puro, cuando no hay leyes, cuando no hay sociedad organizada, cuando no hay civilización.

Con No es país para viejos, disfruté al verme introducido, con un grafismo asombroso, en una persecución tan real que logré esquivar las balas que me perseguían e incluso sentir el aliento de Anton Chigurh. Personaje al que odio tanto como temo.

Con la primera de las partes de la trilogía de la Frontera he tenido ciertas reticencias. Es una buenísima narración basada en las distintas situaciones en las que se llegan a encontrar dos vaqueros texanos en México y el contraste entre ambos paises, las distintas maneras de interpretar la justicia y quienes la imparten.

Con todos los elementos propios del country: los caballos, la doma, el ganado, dormir bajo el raso, cazar para comer, el uso de las armas, las cárceles mejicanas, et cétera, et cétera, Cormac nos describe aquello que tiene más cerca, aquello que le hace sentirse en su propio hogar. No le cuesta apenas desarrollar la escena en este ambiente, nos muestra su alma autóctoca de Texas y el olor de la frontera y lo que ella representa.

13/3/10

La tautología de Coetzee: desgracia

David, profesor de universidad, inteligente y aburrido, descubre en Melanie, una joven alumna, una aventura sin importancia que le reportará satisfacción sexual y un toque espontaneidad a su metódica vida. Aunque Melanie no se niega en ningún momento, si se puede percibir que el acoso del profesor es lo que hace caer una y otra vez a la inmadura joven.
El escándalo salta. El profesor, rompiendo finalmente con su estado actual y su cotidiana vida, no solo no se arrepiente sino que reafirma sus principios como incapaz de reprimir sus impulsos, y así se lo hace saber al tribunal universitario e incluso al mismo padre de Melanie, Isaacs, quien con nombre bien apropiado, es un estoico educado y comprensible.
La huida le lleva hasta Sudáfrica, en donde su hija Lucy trabaja en una granja.
El punto de inflexión comienza, y la tautología se produce con el choque de culturas.
Lucy, en un ataque que David también sufre, es violada. La respuesta de Lucy es totalmente contraria a la que David espera, ya que ésta lo ve como un tributo que debe pagar por vivir en una tierra que no es la suya. Pudiera ser claramente el tributo que la estudiante Melanie tuvo que pagar en la universidad ante su profesor.
La lucha de David contra su hija es la de hacerla comprender quién es y lo que no debe permitir, pero la sumisión de Lucy es total.
David regresa a su mundo inicial y decide ver a Isaacs, el padre de Melanie. La conversación entre ambos es absurda, pero se puede apreciar como un David desesperado, se contempla ante un espejo (a saber Isaacs), para encontrar alguna señal que le ayude a vislumbrar la situación en la que se encuentra su hija.
Isaacs da un paso más y lo invita a cenar con su familia. David acepta. En una mesa en la que se encuentra Isaacs, su mujer y su hija pequeña, tienen enfrente a David, el profesor que acosó y consumó con su hija. Sin duda hay otra silla para que se siente el lector, ya que lo absurdo y el ambiente tenso y violento se transmite, y eso se refleja en que se acelera la avidez de lectura.
Finalmente David actúa como Isaacs, asume el destino y yéndose a Sudáfrica a vivir, para estar más cerca de su hija, acepta su decisión de tener al niño producto de la violación.
¿Por qué decide David sacrificar al perro, al cual había tomado cariño, aún con la posibilidad de mantenerlo una semana más a la espera de un futuro dueño? ¿No es su propia hija, a la cual debe aceptar como es, estando ya perdida para él y con mucho incomprendida?
Sin duda una lucha contra el entendimiento y una demostración más de que la mente humana es capaz de adaptarse a cualquier situación, con sufrimiento y sacrificio, sí, pero la adaptación se produce.
Con una escritura ágil, limpia y concisa, Coetzee hila ideas que te trasladan continuamente hacia la realidad misma, en la que cada uno es un punto relativo de pensamiento y sentimiento, y en el que es imposible la absoluta comprensión de los demás, incluso en muchos casos de uno mismo, como puede verse en multitud de ocasiones en los que los personajes actúan en contra de sus propias creencias.

9/3/10

Asfixia .- Chuck Palahniuk

Esta novela dura el tiempo de una asfixia no fingida. El autor, mediante una novela de lectura rápida, ya sea por la atmósfera de ahogo que apremia a terminarla, por la simpleza de los personajes o lo ficticiamente real de la historia, nos deja caer, en la personalidad del personaje principal Victor Mancini, en una condena en vida, en una cárcel de cuatro paredes de barrotes.
Por el lado derecho las rejas de una adicción al sexo cuya terapia no hace sino incrementar su síndrome de abstinencia, por el izquierdo un trabajo de representación de la vida cotidiana del siglo XVII, cuanto menos humillante, que comparte con Denny, un amigo o compañero con las mismas o más taras que nuestro protagonista, de frente la obligación de tener que dejar su carrera de medicina para intentar mantener en una clínica, muy exigente económicamente, a su madre, que no solo ha perdido la cabeza, sino que le dice tantas verdades que constantemente le recuerda la miserias de su vida y que no deriva sino en el deseo de que deje de existir, y finalmente por detrás lo absurdo de simular asfixias en diversos restaurantes, con la complicidad de Denny, en los cuales da la posibilidad de crear héroes que llegarán incluso a mandarle dinero, como recuerdo de su actuación heroica, con el cual podrá ir pagando la clínica de su madre.


Esto como punto de partida.


La jaula se cierra sobre un suelo en el cual aparece como guía en este oscuro planteamiento, la doctora Paige Marshall, quien resultará ser una enferma mental más de la clínica, a la que permiten ciertas libertades, y ante lo cual, la ficticia doctora no dudará en aprovecharse sexualmente del miserable Mancini.


Con dicho suelo y los barrotes de las cuatro paredes, ¿qué cielo puede existir?, azul ninguno, desde luego: el desarrollo de los acontecimientos resultará que asfixiará a su madre con ingentes cantidades de pudin, ya que para ocultar su pasado le acaba convenciendo de ser el mismo Jesucristo, para posteriormente descubrir que fue raptado y por lo tanto nunca conoció a su verdadera madre..., no es Jesucristo.


Una novela tan absurda como la realidad misma y que en ciertos momentos golpea a la mente recordando que la realidad supera en muchos aspectos a la ficción. Llama la atención la flexibilidad psicológica de los personajes y en especial del condenado Victor Mancini.

7/3/10

Húsares y salones o Guerra y Paz

Hace cinco años, cuando después de un agradable y frío paseo por las calles de Pedraza junto con mi señora, decidimos resguardarnos en el hotel donde estábamos alojados, mi cleptomanía compulsiva para con las revistas literarias, me permitió localizar una portada en la que para más inri, aparecía una referencia a la novela rusa. Por aquella época todo lo relativo a la literatura y la historia de Rusia era mi obsesión, desde Dostoievski, Bulgákov, Tugénev, hasta Viktor Pelevin, con lo cual mi capacidad para hacer desaparecer dichas publicaciones se afinó aún más.
Tras disfrutar junto a la chimenea de un agradable y armonioso café, decidimos subir a nuestra habitación a descansar.
Mientras mi señora se lavaba los dientes, yo leía ávidamente el artículo relativo a una futura edición de Guerra y Paz.
Dicho artículo estaba basado en un ambicioso proyecto por parte del editor Mario Muchnik, quien erizándome toda la piel, explicaba que su intención era la de, basándose en algunas ediciones anteriores de Guerra y Paz, editar una nueva versión. Pero cual había sido su sorpresa cuando la traductora con la que trabajaba, Lydia Kúper, había descubierto no pocos errores, pero no en referencia a la gramática o la semántica, sino de concepto ideológico.
Que duda cabe que la novela Guerra y Paz posee un alto contenido político, y siendo la segunda lengua de los rusos en aquella época el francés, y con las guerras napoleónicas de por medio, las traducciones de los franceses, sobre las que se basan la mayor parte de los distintos idiomas, es una trampa que tiene bastante de tergiversado, y más si tenemos en cuenta la lucha intelectual e ideológico sobre las ideas progresistas de los franceses con respecto al resto de Europa.
En cualquier caso se me paró el tiempo, pues ¿qué ocurría con el resto de la literatura rusa que había leído?, ¿con los millares de hojas que había devorado?.
Mi señora, sorprendida ante mi expresión y ante mi capacidad más que enfermiza para recopilar estas revistas fue capaz de desviar mis temores.
Años más tarde, esta edición llegó a mis manos por obra de mi señora en unas maravillosas navidades.
Empezando por el final, una vez acabada la novela de mil ochocientas y pico páginas, la sensación que queda es la de haber vivido en otra época, haber conocido a personajes y haber lamentado la muerte de otros. Es el embrujo de los escritores rusos, la novela psicológica, la formación de personajes, la madurez de estos, la expresión de su personalidad a partir de gestos cotidianos.
Una obra maestra.
Dicha obra, escrita por Tolstói en no muchos años y destacando principalmente el estar escrita en papel, sin perder en ningún momento ni el hilo de la historia, ni las distintas vidas de los personajes, ni la red de acontecimientos que condicionan absolutamente todo. Aprovechando ciertos intersticios entre libros y libros para expresarnos su modo de entender la historia y al hombre.
La obra que devoré en apenas dos meses, supone una traducción directa del ruso, en donde pude conocer de primera mano la pluma de Tostói, su capacidad para definir personajes reales y donde ofrece aclaraciones no solo sobre teoría histórica, sino sobre la relatividad de la historia y sus distintas interpretaciones por intereses unilaterales.
En un nivel inferior, encontramos a los personajes, con sus alegrías y sus miserias, pero siempre reflejo de la realidad, aquellos que realizando heroicidades no son reconocidos, otros que sin hacer absolutamente nada, e incluso basándose en errores incorregibles, son condecorados como aclamados héroes, pero siempre con una psicología que nos permite no imaginar, sino vivir estos personajes.
Guerra y paz, lucha entre húsares y batallones napoleónicos entrelazados con los salones de la época, sus protocolos, el papel del hombre y el asumido y humillante, en muchas ocasiones, de la mujer. Simplemente el complejo retrato de una sociedad de salones, de una guerra absurda con miles de muertos, una política triste y cambiante, y en el fondo de todo una fotografía capaz de captar una época determinante en la historia de Europa.
Una obra maestra.

6/3/10

Norma - Vincenzo Bellini


Norma es una ópera en dos actos con música de Vincenzo Bellini y libreto de Felice Romani (basado en una tragedia de Alexandre Soumet), estrenada en La Scala de Milán, el 26 de diciembre de 1831, se la considera el mejor ejemplo del estilo belcantista.
Es una ópera de bel canto. El personaje de Norma se considera como uno de los más difíciles del repertorio para soprano. Fue creado para Giuditta Pasta, para quien también Bellini creó el rol de Amina en (La sonnambula).
En el siglo XX muy pocas cantantes pudieron acometerlo con éxito, entre ellas se destacan las interpretaciones de Rosa Ponselle en los años 20, seguida por Maria Callas que entre 1949 y 1964 impuso la supremacía del rol en el repertorio belcantista. La entonces instaurada "nueva" antigua tradición de Pasta-Callas fue sucedida por Joan Sutherland en las décadas del 60 y 70, en especial cuando fue secundada por la Adalgisa de Marilyn Horne. En la década del 70 Montserrat Caballé2 fue la Norma por excelencia. Otras cantantes que abordaron el rol con mayor o menor éxito fueron Leyla Gencer, Anita Cerquetti, Elena Suliotis, Shirley Verrett, Renata Scotto, June Anderson y Jane Eaglen. En el siglo XXI ha sido interpretado por Fiorenza Cedolins, Daniela Dessi, Edita Gruberová y Maria Guleghina.
La trama gira en torno al amor que siente la sacerdotisa Norma por Pollione, procónsul romano. Él, padre de sus hijos, ama a otra mujer, Adalgisa, también sacerdotisa. El enfrentamiento entre ambas se simboliza en el célebre duo Mira O Norma mientras que se considera el aria de la protagonista, Casta Diva, como la cumbre del belcanto.
Lugar en el que se desarrolla la obra: la Galia Época: siglo I a. C. (ocupación romana)
Norma es una sacerdotisa de los druidas. Pese a sus votos litúrgicos de castidad, mantiene un idilio secreto con el gobernador romano Polión, al que ha dado dos hijos. Este romance hace que Norma trate por todos los medios de acallar la rebelión contra Roma, esperando que se establezca la paz entre los dos pueblos y así no perder a su amado.
Sin embargo Polión se enamorará de Adalgisa, otra de las sacerdotisas druidas, lo que provocará el desengaño de Norma y que convenza a los druidas para que ataquen Roma.
Tras el ataque, Polión ha de ser sacrificado a los dioses en honor a la victoria, no obstante él no quiere abandonar a su nuevo amor. Esta lealtad hace que Norma se autoinculpe de traición recapacitando sobre sus actos.
El amor de Polión vuelve a renacer y ambos suben juntos a la hoguera.
Acto I
Sacerdotes y guerreros galos se reúnen en un bosque en espera de que la sacerdotisa Norma dé la orden de atacar a los romanos. Norma, que está enamorada de Polión, gobernador romano de la Galia, pide la paz. Ella no sabe que su enamorado la está olvidando al fijarse en otra mujer, la también sacerdotisa Adalgisa.
Adalgisa, presa de sus remordimientos, pues se debate entre su amor a Polión y sus votos ceremoniales, pide consejo a Norma. Norma queda conmovida por su historia (que tanto se parece a la propia) y, puesto que no sabe el nombre del amado, exime de sus votos a Adalgisa. Cuando Norma se entera que su enamorado es el mismo de Adalgisa, entrará en cólera.
Acto II
Norma pretende matar a sus hijos por despecho, pero en el último momento es incapaz de cometer semejante crimen. Confía en el arrepentimiento de Polión, pero todos sus esfuerzos son en vano, razón por la que finalmente da la orden de ataque contra los romanos.
Según la tradición, Polión ha de ser sacrificado a los dioses, pero Norma, que se resiste a perderlo, trata de convencerlo buscando así una justificación para perdonarle. Polión no quiere abandonar su nuevo amor.
Por este motivo, Norma, que se ve envuelta en un sinfín de sentimientos contradictorios, debatiéndose entre la lealtad a su pueblo, el amor al romano y sus remordimientos por haber traicionado sus votos, decide acusarse de traición, revelar a su pueblo su deslealtad y ser ella la que vaya a la hoguera de los sacrificios.
Polión, al ver la actitud de Norma, se vuelve a enamorar de ella y la acompaña al sacrificio. Ambos suben de la mano a la hoguera.
Casta Diva por María Callas: http://www.youtube.com/watch?v=MBW5a77wINQ