26/3/10

Cormac Mccarthy (variedad de registros)

Todos los hermosos caballos es el primero de los tres tomos de la trilogía de la Frontera. Yo, personalmente, me quedo aquí.

La primera novela que leí de Cormac fue La carretera, con una visión futurista apocalíptica que fue capaz de envolverme con una asfixiante atmósfera de la nada o del existencialismo en estado puro, cuando no hay leyes, cuando no hay sociedad organizada, cuando no hay civilización.

Con No es país para viejos, disfruté al verme introducido, con un grafismo asombroso, en una persecución tan real que logré esquivar las balas que me perseguían e incluso sentir el aliento de Anton Chigurh. Personaje al que odio tanto como temo.

Con la primera de las partes de la trilogía de la Frontera he tenido ciertas reticencias. Es una buenísima narración basada en las distintas situaciones en las que se llegan a encontrar dos vaqueros texanos en México y el contraste entre ambos paises, las distintas maneras de interpretar la justicia y quienes la imparten.

Con todos los elementos propios del country: los caballos, la doma, el ganado, dormir bajo el raso, cazar para comer, el uso de las armas, las cárceles mejicanas, et cétera, et cétera, Cormac nos describe aquello que tiene más cerca, aquello que le hace sentirse en su propio hogar. No le cuesta apenas desarrollar la escena en este ambiente, nos muestra su alma autóctoca de Texas y el olor de la frontera y lo que ella representa.

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