25/7/14

Nos vemos allá arriba



Después de leer algunas referencias muy buenas con respecto a este trabajo de Pierre Lemaitre (Premio Goncourt) me animé a saltarme el orden que tenía establecido, y principalmente por su temática, lo puse el primero de la lista. 

No me defraudó en ningún momento.

Me encanta analizar la primera frase de los libros y esta ya apuntaba muy alto: "TODOS los que pensaban que aquella guerra acabaría pronto habían muerto hacía mucho tiempo." Personalmente el tema de la Gran Guerra me parece muy atractivo y debo decir que P. Lemaitre nos transporta a la insoportable levedad del ser, en este caso de los miles y miles de soldados que una vez acabada la guerra no se sabe donde ubicarlos ni que hacer con ellos. Que muchos se encuentran mutilados y que el trauma les obliga a bombardear cualquier conversación, por muy coloquial que sea, con el recuerdo y las vivencias de la guerra. El escritor nos sitúa una y otra vez en un limbo muy frágil, tanto que en ocasiones nos hace perder un pie para casi caer a la desesperación y el abandono.

La pobreza, la desesperación y la diferencia de clases sociales se encuentran muy definidas, y algunos que pensaban que al igual que en las trincheras todos somos iguales, quedaban desengañados al observar que en la vida cotidiana esto no era así, sin contar con aquellos despiadados que se aprovechaban de la situación y la muerte de otros soldados para sacar el máximo rendimiento a una situación y enriquecerse sin escrúpulos.

En términos generales me atrevo situar el equilibrio de la trama en la línea de las mejores del maestro Dumas, pero regados con un realismo aterrador y palpable. La línea argumental es continua y real, sin saltos ni arreglos de última hora, los acontecimientos se suceden de manera natural y las causas y consecuencias son las que te hacen engancharte para no poder dejar de leer el libro hasta altas horas de la noche.

Me sujeto una y otra vez para evitar dar ningún detalle de la obra así, pues es una sucesión de acontecimientos, una cadena con todos sus eslabones bien unidos y alineados, aunque no puedo acabar esta reseña sin hacer mención a las primeras hojas de libro, en las que la descripción de una seudo muerte por asfixia al estar enterrado vivo por un obus de gran magnitud me supuso tal angustia y agobio físico y real que me pareció espectacular, únicamente comparable a la pluma psicológica del maestro Dostoievski.

Debo añadir que comencé a leer el libro en ebook, pero fue tal la sensación que me produjo que pensé que un libro como este merecía ser leído en papel.

4/5/14

Desde Japón.

 
Según han ido pasando los años y aumentando los libros leídos, mi gusto por la literatura japonesa actual ha ido creciendo constantemente. Mi último descubrimiento a este respecto son los textos de Kyoichi Katayama, que con "Un grito de amor desde el centro del mundo" y con "El sueño de Saeko" como únicas obras traducidas al español, me parece un escritor muy interesante.
En esta misma línea, pero con una obra más extensa, mis dos pilares principales los componen por un lado Banana Yoshimoto (1967), hija de filósofo y hermana de una escritora-dibujante manga, que ha día de hoy ha escrito unas diez novelas de las que destaco su debut con "Kitchen", "Sueño profundo" y "n.p.". Por otro lado y del que soy un fiel admirador, Haruki Murakami 1949, hijo de profesores de literatura japonesa, con libros de distintas extensiones, desde "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo", pasando por "Kafka en la orilla", con personajes psicológicamente muy bien definidos e historias originales y maravillosas, hasta novelas cortas como "Tokio Blues", o los cuentos incluidos en "Sauce ciego, mujer dormida", de la que luego extraerá ciertos aspectos para desarrollar o incorporar en sus novelas más extensas. También añadir que como cada regla tiene su excepción, para mi la decepción fue "1Q84", cada uno de sus tres volúmenes, su obra más extensa y también la más aburrida.
 
De manera premeditada, leí en primer lugar "Sueño", un relato corto por no decir escaso de H. Murakami, con maravillosas ilustraciones de Kate Menschik, seguidamente leí "n.p." de B. Yoshimoto. Pude observar como en ambos casos presentan a sus personajes en unas situaciones cotidianas perfectamente creíbles y corrientes para posteriormente y de manera progresiva, ir incluyendo datos o sucesos que pudieran rayar el límite entre la realidad y la ficción-fantasía, para desencadenar finalmente en una fantasía total dentro de un atisbo de realidad en el caso de H. Murakami, y una situación peculiar y atractiva en el caso de B. Yoshimoto.
 
La principal diferencia que he podido definir entre ambos escritores nipones se basa en que en el caso de Murakami, presenta sus cambios de ritmo, la presentación de determinadas situaciones que cambiarán el sentido de la novela, de una manera más brusca, sorprendiendo de manera contundente. En el fluido desarrollo de la novela, aparece un muro que te engancha a la novela y te hace leer con mayor avidez hacia una situación que se acelera y te lleva junto con el desarrollo de la novela no te puedes ni imaginar hacia donde. Sin embargo, Yoshimoto te lleva de la mano, lenta y suavemente hacia el centro de la historia, hacia una situación en la que de repente te sientes abandonado con tus propios sentimientos o con las sensaciones que te presenta, pero es tan extraña y especial la situación que ha creado que no puedes imaginar el desenlace de la novela.
En cualquier caso son dos aspectos muy característicos de dichos escritores y es una maravilla dejarte llevar por sus laberintos. Hay ciertos rasgos comunes que se vislumbran asimismo con Kyoichi Katayama, del que estoy deseando leer una obra extensa de este autor.
 
Recomiendo todas y cada una de las obras de dichos autores, aunque soy partidario de que en las novelas con la extensión que necesite cada una, se puedan desarrollar tanto las historias como los personajes de manera
 

15/3/14

Epicuro el libertador


Epicuro el libertador es un texto de escasa extensión pero sin duda aclaratorio, eficaz y directo. La síntesis de Carlos Garcia Gual, al igual que en "Simbología de la mitología griega", da un paso más allá del simple hecho de ser un tema extraído de una enciclopedia de historia de la filosofía.
Con un sentido de la justicia hacia un hombre, un estilo de vida, clasificado y condenado por su nombre, designación y seguidores, los epicúreos parecían condenados a ser la bacanal de excesos simplemente físicos, reducido a la orgía continua, con los escasos descansos para la gula y la embriaguez.
Nada más lejos de la realidad, Epicuro, el defensor del placer como síntesis de nuestra existencia, en el que participa del término virtud al igual que Aristóteles, en todos los aspectos de la vida, cultiva el aspecto intelectual tanto o más que el físico. Con un movimiento escandalosamente inteligente se quita de encima el problema de la superstición cautivada bajo el manto de la religión en el hecho de que a los dioses no les importamos lo más mínimo, con lo cual,  ¿quienes somos nosotros para preocuparnos de estos seres superiores?.
Un texto apoyado en relaciones con otros filósofos, tanto anteriores como posteriores, que defensores o detractores de diversos aspectos epicúreos, así como reseñas personales de la vida del autor que nos acercan un poco a un estilo de vida que predicaba y practicaba.
Libro muy atractivo para diversas lecturas apoyado en la contundente sabiduría del profesor García Gual.