4/5/14

Desde Japón.

 
Según han ido pasando los años y aumentando los libros leídos, mi gusto por la literatura japonesa actual ha ido creciendo constantemente. Mi último descubrimiento a este respecto son los textos de Kyoichi Katayama, que con "Un grito de amor desde el centro del mundo" y con "El sueño de Saeko" como únicas obras traducidas al español, me parece un escritor muy interesante.
En esta misma línea, pero con una obra más extensa, mis dos pilares principales los componen por un lado Banana Yoshimoto (1967), hija de filósofo y hermana de una escritora-dibujante manga, que ha día de hoy ha escrito unas diez novelas de las que destaco su debut con "Kitchen", "Sueño profundo" y "n.p.". Por otro lado y del que soy un fiel admirador, Haruki Murakami 1949, hijo de profesores de literatura japonesa, con libros de distintas extensiones, desde "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo", pasando por "Kafka en la orilla", con personajes psicológicamente muy bien definidos e historias originales y maravillosas, hasta novelas cortas como "Tokio Blues", o los cuentos incluidos en "Sauce ciego, mujer dormida", de la que luego extraerá ciertos aspectos para desarrollar o incorporar en sus novelas más extensas. También añadir que como cada regla tiene su excepción, para mi la decepción fue "1Q84", cada uno de sus tres volúmenes, su obra más extensa y también la más aburrida.
 
De manera premeditada, leí en primer lugar "Sueño", un relato corto por no decir escaso de H. Murakami, con maravillosas ilustraciones de Kate Menschik, seguidamente leí "n.p." de B. Yoshimoto. Pude observar como en ambos casos presentan a sus personajes en unas situaciones cotidianas perfectamente creíbles y corrientes para posteriormente y de manera progresiva, ir incluyendo datos o sucesos que pudieran rayar el límite entre la realidad y la ficción-fantasía, para desencadenar finalmente en una fantasía total dentro de un atisbo de realidad en el caso de H. Murakami, y una situación peculiar y atractiva en el caso de B. Yoshimoto.
 
La principal diferencia que he podido definir entre ambos escritores nipones se basa en que en el caso de Murakami, presenta sus cambios de ritmo, la presentación de determinadas situaciones que cambiarán el sentido de la novela, de una manera más brusca, sorprendiendo de manera contundente. En el fluido desarrollo de la novela, aparece un muro que te engancha a la novela y te hace leer con mayor avidez hacia una situación que se acelera y te lleva junto con el desarrollo de la novela no te puedes ni imaginar hacia donde. Sin embargo, Yoshimoto te lleva de la mano, lenta y suavemente hacia el centro de la historia, hacia una situación en la que de repente te sientes abandonado con tus propios sentimientos o con las sensaciones que te presenta, pero es tan extraña y especial la situación que ha creado que no puedes imaginar el desenlace de la novela.
En cualquier caso son dos aspectos muy característicos de dichos escritores y es una maravilla dejarte llevar por sus laberintos. Hay ciertos rasgos comunes que se vislumbran asimismo con Kyoichi Katayama, del que estoy deseando leer una obra extensa de este autor.
 
Recomiendo todas y cada una de las obras de dichos autores, aunque soy partidario de que en las novelas con la extensión que necesite cada una, se puedan desarrollar tanto las historias como los personajes de manera